Destruidos, abandonados, incendiados. Hay autos irreconocibles que son simple chatarra, otros son de alta gama llenos de tierra. Y, entre tanto coche tirado, hasta una máquina vial. Los frentes de algunas comisarías no alcanzan para la cantidad de vehículos secuestrados o chocados y por eso, más que sedes policiales, parecen chacaritas. Esto, por lo bajo, genera malestar en la fuerza y los vecinos de la zona. Entre los efectivos, porque esos autos están en depósito judicial aunque permanezcan en la calle y son ellos los responsables de cuidarlos. Y, entre los vecinos, por el mal aspecto que se le da a la zona.
Los vehículos que llegan a las comisarías son por accidentes en su jurisdicción, irradiados por infracciones de tránsito o por secuestros. Y las razones por la que algunos coches pasan meses y hasta años frente a las comisarías son varias. Por un lado, porque el depósito judicial de la ex Cavic está saturado desde hace mucho tiempo y los fondos de las comisarías ya no dan abasto con otros autos, pero especialmente con motos irradiadas o secuestradas.
Por otro, porque hay causas que llevan un prolongado tiempo en resolverse y hasta tanto la Justicia no libere la prueba (en este caso los autos), no son habilitados para que los dueños los retiren.
Pero también está el caso de unidades que ya recibieron la liberación, pero que quedaron a la espera de propietarios que nunca fueron, en lo que se llama ocio voluntario.
Para los policías, tener tantos autos en la calle para cuidar es una responsabilidad extra. "Nosotros tenemos entre 20 y 30 detenidos en los calabozos a diario. Y además, tenemos que estar mirando los autos en la calle. Han habido casos de hasta juicios a la policía por dueños de coches que se dañaron o tenían faltantes mientras estuvieron afuera", dijo una fuente de la comisaría 17, de Chimbas.
Por su parte, el panorama en algunos casos no es alentador. Si bien los policías tratan de "hacer limpieza" llevando vehículos cada vez que se libera algún espacio en la ex Cavic, saben que hay autos que ya llevan años y que seguirán por muchos más. "Si la Justicia decide que es imposible determinar la titularidad de un vehículo secuestrado, no se puede entregar a nadie y ahí quedará. Lo mismo pasa con los accidentes con muertos. Es muy raro que la familia venga a retirar el auto en que el que se mató un ser querido. También sabemos que cuando fue irradiado un auto viejo, en el que sale más caro poner todos los papeles en regla para retirarlo que comprar uno nuevo, la persona no lo va a venir a buscar nunca más", contó un policía de la comisaría 18. En estos casos, la policía envía cédulas citatorias, pero no puede obligar a la persona a retirar el vehículo.
Así, aunque cada auto dejado en los frentes de la comisarías es un caso puntual, los coches chocados o secuestrados ya son un paisaje habitual, pese a que no debería ser así.

