Tras el hisopado. Las hisopadoras, luego de hacer el test, deben separar las muestras, renombrarlas y analizarlas, para luego cargar el resultado.

Los centros de hisopados son clave en el contexto de la pandemia en la provincia. Son trincheras, en las que la responsabilidad, la minuciosidad y el compromiso, son las principales banderas que levantan los trabajadores a diario, y minuto a minuto, para poder estar en guerra contra el coronavirus. En estos lugares trabajan 425 personas, entre hisopadores, administrativos, consejeros y choferes. Ellos debieron aprender una nueva forma de trabajar y son los primeros que entran en contacto con las personas que tienen Covid-19 en San Juan.

A mediados de octubre de 2020, el Ministerio de Salud habilitó los centros de hisopados. Este trabajo se inició en 11 puntos estratégicos, pero con el paso del tiempo y el aumento de casos fueron sumándose nuevos. Actualmente San Juan tiene 22 centros (de Salud Pública, pues hay algunos privados en los que el estudio se paga) en los 19 departamentos. Ahí trabajan 190 hisopadores, 120 administradores (que cargan datos), 80 consejeros (dan los resultados y reciben a las personas antes del hisopado) y 35 choferes (que se encargan, entre otras cosas, del traslado de las muestras). Ellos son los que a diario hacen que estos centros estén abiertos hasta 12 horas por día, pues hay algunos que trabajan de corrido, como lo es el del estadio Aldo Cantoni, que es el que más testeos hace a diario.

Desde la entrada de cada uno de los centros de hisopados se puede ver que se trata de una trinchera en la que cada uno de sus engranajes debe saber qué hacer y cómo hacerlo, para evitar demoras, contagios y el enojo de la gente, que la mayoría de las veces va con síntomas de Covid. Para mostrar cómo es el trabajo que ellos realizan, el centro de hisopados del Aldo Cantoni abrió sus puertas a este diario.

Entrega de resultados. Las personas que tienen negativo como resultado pasan a un sector donde reciben una charla y se les muestra un video informativo de prevención. 

Detrás de las vallas de contención y de las paredes, los únicos que se ven son los hisopadores que sólo sacan su brazo por las ventanillas de las boleterías, para hacer los test de antígenos. Sin embargo, ellos no son los únicos que hacen que esta maquinaria, que analiza al menos 300 muestras diarias, funcione. Adentro del estadio, se ve un pequeño mundo en el que a simple vista se puede distinguir entre los posibles pacientes y trabajadores, pues estos últimos siempre están con todos los equipos de protección personal colocados y sólo dejan a la vista sus ojos. "Las chicas -por un grupo de 3 profesionales que se ubican en uno de los accesos- son las primeras que reciben a las personas y son las que hacen el primer contacto para pedir los datos personales", dijo Claudia Noriega, que está a cargo del centro e hisopado del Aldo Cantoni y del IXD. Comentó que el trabajo de ellas puede parecer sencillo, pero que a lo largo de la pandemia hubo varias que debieron pedir licencia porque vieron afectadas sus cuerdas vocales de tanto hablar con las personas y mantener la distancia. Es decir, de tanto gritar. "Ahora implementamos, hace unas dos semanas, un sistema de escaneo de datos que permite que sólo se carguen una vez y evitamos estar llenando a mano planillas", agregó la médica y comentó que esto permitió, al menos en este centro de hisopados, que la espera sea menor.
 

Un poco más lejos de las puertas que dan a calle Urquiza, los hisopadores, los que hacen la carga de datos y los que informan los resultados, trabajan sin detenerse. También tienen un tiempo de descanso en el que pueden subir a una habitación en la que tienen comida. Para ir hasta allá deben sacarse todo el equipo de protección pues se considera ese lugar como "limpio", y luego, al volver al ruedo, tienen que protegerse nuevamente.

Administrativos. Si bien los administrativos son los que manejan el sistema, ellos también llevan elementos de protección, pues en ocasiones hasta contienen a los pacientes. 

 

En esta área de trabajo, que está dividida en un sector donde se hace la carga de datos, los test de antígenos, las PCR, la entrega de resultados negativos y en otro la de los resultados positivos, todos van y vienen, apurados. De hecho, estas corridas que realizan a diario les significan un gran esfuerzo físico que los agota. Sobre todo, después de que el virus comenzó a ganar terreno en la provincia. "Nos paramos sobre un banco para poder sacar el brazo por la ventana y hacer el test. Es impresionante como nos duelen la espalda y los hombros, porque estamos con el brazo en alto en todo momento. Esa es nuestra posición de trabajo", dijo una de las hisopadoras mientras que otros dijeron que ellos pasan horas sentados frente a computadoras cargando planillas y que eso también los agota, porque tienen que estar muy atentos y no pueden cometer errores. "El trabajo que hace cada una de las personas que trabaja en los centro de hisopados es importante. Hasta el chofer que tenemos es fundamental. Está arriba de las movilidades yendo y viniendo y hasta ayuda con la limpieza, en muchas ocasiones. En estos lugares es como que todos tenemos puesta la misma camiseta y todos tiramos para el mismo lado", concluyó Noriega y pidió, al igual que el resto de los trabajadores, que la comunidad se comprometa con los cuidados.

 

  • De la kinesiología a los hisopados

Los encargados de hacer los testeos son los que llevan más elementos de protección. Trabajan con doble guante, cofia, camisolín, botas, máscara y doble barbijo. "Nosotros somos los que podemos estar en contacto con el virus y el hisopado genera mucho aerosol de las fosas nasales. Al ser molesto, incluso hay gente que lagrimea y hasta estornuda. Con el paso del tiempo nos acostumbramos y si bien hay veces que nos agotamos, tenemos que estar siempre atentos para no relajarnos y contagiarnos", dijo Estela Emi, que es kinesióloga, pero desde hace unos meses trabaja como hisopadora. Comentó que el equipo de hisopadores es interdisciplinario, pues hay odontólogos, agentes sanitarios, bioquímicos y otros especialistas que debieron acostumbrarse a un trabajo totalmente distinto al que realizaban tradicionalmente.

 

  • Cara a cara, para dar los resultados

Mariela Sirerol, Gimena Chimino y Laura Arias son trabajadoras sociales. Están a cargo de informar los resultados y contener a las personas. Ellas generalmente se encargan de informar los negativos. Mientras que Sandra Grillo, del área Psicología, es quien comunica a las personas los resultados positivos. Ellas comentaron que su trabajo no es sencillo en ninguno de ambos casos. "La gente tiene muchas dudas y tenemos que tratar de sacárselas. Además, tenemos que insistir que deben seguir cuidándose e incluso, por más que sean negativos, si son contacto estrecho deben permanecer aislados", dijo Chimino. Mientras que Grillo agregó: "Decirle a las personas que tienen el virus es difícil. Hay quienes se largan a llorar y a otros se les puede ver la cara de miedo. Es muy duro. Al principio era peor por la incertidumbre, pero aún es complicado".

 

 

  • 420 casos y 14 muertes en 48 hs

El Ministerio de Salud Pública de la provincia informó ayer que entre el 1 y 2 de mayo se reportaron 420 nuevos contagios de coronavirus y además se dieron 14 muertes. Vale recordar que por el Día del Trabajador no hubo parte sanitario. A la fecha, en San Juan se contabilizan 29.091 casos, de los cuales 3.138 aún están con proceso infeccioso y 25.401 ya se recuperaron. La estadística también da cuenta que desde que se desató la pandemia fallecieron 552 personas. 

Por otra parte, se encuentran internados 184 pacientes en las áreas de Covid-19 (entre positivos y sospechosos) alojados en los distintos hospitales públicos y clínicas privadas de la provincia. De ese total, 90 están en área crítica y 40 de ellos con asistencia respiratoria mecánica, precisaron.