�Como en distintos hitos de la historia argentina, lluvia y paraguas fueron protagonistas ya que, lejos de amedrentar a la gente, ayudaron a darle a la marcha de ayer un aspecto multitudinario. La dimensión de la marcha fue reflejada por tres nutridas columnas que marcharon por Avenida de Mayo y sus dos calles paralelas, Yrigoyen y Rivadavia, uniendo por esas vías repletas la Plaza de Mayo con el Congreso Nacional. La fila principal estuvo encabezada por la ex mujer de Nisman, sus dos hijas y su madre, Sara Garfunkel, además de los jueces y fiscales organizadores. Sin ningún incidente, casi 700 efectivos de cuatro fuerzas de seguridad sin armas de fuego fueron destinados para el control de la marcha. Se desplegaron unos 450 uniformados de la Policía Federal, la Prefectura y la Gendarmería y unos 200 de la Policía Metropolitana.
