"Era de dominio público que venía el golpe. Con mi familia nos quedamos toda la noche escuchando para ver a qué hora se producía. Después cuando me fui a trabajar al Rectorado de la UNSJ me encontré con la calle cortada y con personal militar con ametralladoras. Ese fue el primer contacto visual que tuve con lo que estaba sucediendo.

Los 7 años de dictadura, en lo personal significaron que estuviera 5 años detenida. Hoy tengo satisfacción porque leí la confirmación de la Cámara de Casación, de las condenas del megajuicio de San Juan. Pero algo que todavía no termina de valorarse es que las víctimas del terrorismo de Estado no elegimos el camino de la venganza, sino el de la Justicia. Recurrimos a los tribunales para que estos hechos fueran ventilados, a pesar de que fue un proceso largo y muy doloroso para cada una de las víctimas. Sin la justicia por mano propia aportamos a la democracia".