Yo digo que la gran cantora tucumana está a la altura del enorme Carlitos, si tuviera que diferenciar como sentado tomando datos para un DNI, masculino y femenino, entre ellos Carlos Gardel, entre las damas Mercedes Sosa en medio de voces de mujeres argentinas que durante toda la historia se posaron en nuestros corazones.
Mercedes con toda su obra, con sus recitales en todo el país y en cada rincón del mundo, en nuestro amado continente latinoamericano como le gustaba decir, Mercedes con el folclore y cada uno de los ritmos musicales que interpretó, porque hay genios por estos lares que construyeron una obra extensa y magnífica pero ellos mismos fueron capaces de opacar esa propia tarea con un hecho insuperable. Ejemplos: León Gieco y sus memorables letras abrazando realidades del pasado y la actualidad de los habitantes de esta Nación, pero León es "Sólo le pido a Dios" y no hay nada más que hablar; Diego Maradona con sus genialidades, cantidad de partidos ganados casi él solo, campeonatos, toda la gloria, pero Diego es "aquel gol a los ingleses", lo demás viene un escalón abajo. Mercedes es todo junto, ella no es sólo una canción, vendrán los gustos, cada uno podrá elegir, pero hay que quedarse con todo lo que hizo. Lo dicho, Mercedes es Gardel.
Aquella imagen juvenil cuando la Negra aparecía sentadita en el medio de un inmenso lugar, solita con el poncho y el bombo, el oscuro cabello tirado para adelante, con la mirada baja, como hacen los humildes que tienen la seguridad de su frente limpia, sus ojos que no necesitaban esquivar otros y algunos para colmo siendo tan geniales. Por eso, Señora Mercedes Sosa, cuando le escuchaba cantar "Volveré siempre a San Juan" yo sabía que no me estaba mintiendo, que en cualquier momento llegará por este lugar, desde el cielo, y nuevamente se aunarán nuestras felicidades y nuestras enfermedades, será cuando como siempre su voz única llegue a mi oído y mi corazón.
