Aunque no estaba nervioso, sí se lo notó muy emocionado y con mucha ansiedad. Y no era para menos. El flamante sacerdote jachallero Miguel Tejada, ordenado el sábado pasado en la Catedral, ofició su primera misa en su Jáchal natal, en un templo repleto que se había preparado especialmente para recibirlo a él.
El padre Tejada es oriundo de la calle 25 de Mayo, una zona rural del departamento norteño. Y se le notó la sorpresa cuando llegó esta semana para oficiar su primera misa como presbítero ordenado y vio los gallardetes y pancartas de bienvenida que la feligresía había colocado en el ingreso a San José. El cuadro era impactante: todos se agolpaban para saludar al nuevo pastor, sobre todos los jóvenes, que buscaban su bendición.
Sobre la hora 19,30, y con el santuario jachallero absolutamente colmado de fieles, comenzó el oficio de su primera misa. Era evidente la emoción de todos, en particular los mayores, que conocen al padre Miguel desde que tenía 7 años y empezó a hacer el catecismo, para ir comprometiéndose cada vez más con la Iglesia Católica.
"Es un momento complicado y difícil para la Iglesia, y fundamentalmente complicada para la institución sagrada de la familia, atacada, menospreciada, bastardeada en los últimos tiempos -dijo el sacerdote-. Pero, a pesar de tantos contratiempos y obstáculos, no todo es oscuridad ni negativismo. Debemos acomodar nuestras conductas y emociones y acciones a los sagrados mandatos de la Iglesia universal, para estar en paz con nuestras conciencias".

