El llanto desconsolado de Jonathan Criado lo decía todo. En Peñarol, se esperaba fiesta pero no alcanzó con esa reacción estando dos goles abajo para empatar primero y para ir por el título después. Casi nadie quiso hablar y el gesto de Cristian Pérez de ir a saludar al camarín de 9 de Julio dejó en claro la hidalguía del plantel Bohemio. Magallanes apenas dio algunas explicaciones pero resumió todo a que entregaron el resto y no les alcanzó pero en Chimbas, la amargura durará varios días porque esperaban terminar el miércoles de otra manera.
