En los 60 y 70 las películas de sexo eran pasadas a la trasnoche. Pero regía una norma municipal que prohibía la exhibición de tales títulos en locales cercanos a una iglesia o una escuela. Don Videla contó que: “Habían films de dos categorías: las científicas que daban instrucciones sobre salud sexual, de los que había una función sólo para hombres y otra para mujeres. Y estaban las otras que eran eróticas. Tuve la chance de poner “Las colegialas se confiesan” en el autocine El Zonda y en Cine Olimpo. Era muy brava y el dueño de la sala tenía miedo de exhibirla. Al final se proyectó y se mantuvo en cartelera por más de un mes. En sus últimas funciones, la película fue secuestrada por la policía. Me citaron a la comisaría para declarar ante la denuncia que fueron menores a verla, siendo que estaba prohibido por ley. Cuando fue liberada 15 días después, la gente reventó la taquilla, se armó un revuelo grande porque todo el mundo quería verla. En comparación con las de ahora, esa cinta es un dibujo animado”, contó con una risa cómplice.
