El momento más importantes de la alimentación de los esquiadores es el desayuno, que debe ser muy potente, a base principalmente de hidratos de carbono (pan, arroz y cereales), frutas y proteínas (leche, yogur, queso, fiambres) y pobre en grasas. Se aconseja que sea ingerido como mínimo una hora antes de comenzar el ejercicio.
Una buena hidratación es imprescindible, ya que con el esquí aumenta la sudoración debido a la ropa de abrigo y térmica necesaria para practicarlo. Un esquiador debe ingerir antes de comenzar entre 300 y 500 ml de agua, y parar cada 30 minutos para volver a hidratarse antes de sentir sed. Las bebidas isotónicas, reponen además electrolitos. También pueden beberse jugos o agua sin gas con azúcar a temperatura ambiente.
Llevar encima barritas energéticas, galletas, tostadas de arroz, frutos secos, muesli, chocolates, bebidas energéticas, zumos o alguna fruta como una banana es lo más recomendable.
En el almuerzo o cena lo ideal es empezar con una caldo de verduras caliente y seguir con alimentos ricos en hidratos de carbono como arroz, pasta o cereales y proteínas (carnes) y de postre frutas.
