Los testimonios tangibles del pasado -en este caso aquellos edificios de La ciudad- que han sobrevivido son la esencia de la historia, solo ellos y la memoria permiten no extraviarnos en el devenir histórico. Están vigentes y son capaces de superar barreras entre generaciones y a la vez son protagonistas de hábitos, costumbres y significaciones que definen épocas y períodos y ayudan a encontrar y fortalecer identidades. El patrimonio arquitectónico sanjuanino está representado en edificaciones con variadas tipologías diferenciadas en las zonas rurales y en la ciudad. En esta ciudad, los terremotos definieron nuevas formas de vida, nueva arquitectura, una nueva ciudad, quedando en pie dispersas y numerosas viviendas que reflejan y representan el pasado. En los poblados del campo, aún disfrutamos de la vieja arquitectura, excepcional, donde se conservan viejos hábitos con adobes y calles de tierra. Nuestra identidad sanjuanina está reflejada en estos valiosos y auténticos ejemplos, por eso, ellos merecen acciones de conservación por parte de todos los que vivimos aquí. *María Rosa Plana es arquitecta Master en Conservación del Patrimonio Edificado. Investigadora de La Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de La UNSJ y directora de Proyectos de investigación y extensión en la temática Patrimonial. También delegada en La provincia de San Juan de La Comisión Nacional de Museos de Monumentos y Lugares Históricos de Presidencia de La Nación.
