Recientemente, Sudáfrica entró por la puerta grande de Hollywood gracias a un histórico episodio entre Mandela y los Springboks, la selección sudafricana de rugby, que está entre las mejores equipos del mundo. A tal punto de haber ganado dos mundiales: el último (Francia 2007) y el de 1995, que se desarrolló en Sudáfrica. Ese mundial de rugby de Sudáfrica en 1995 fue sólo una excusa que usó Mandela para superar rencores del “apartheid´, cuando Sudáfrica estuvo muy dividida entre blancos y negros. Apenas un año después de ser elegido presidente, Mandela logró reciclar la percepción que la población negra sudafricana tenía del rugby, deporte que simbolizaba el poder blanco, para lograr que blancos y negros, pelearan por un objetivo común: ganar el mundial de rugby. De hecho, el día que salieron campeones en 1995 los Springboks, Mandela entró a la cancha con el uniforme del seleccionado, y saludó al capitán mientras era aclamado por la multitud. Una emocionante imagen que quedó inmortalizada en la película “Invictus”, estrenada a principios de año.
