"Estoy cansado de hacer actas de infracción por falta de habilitación o de levantar los puestos y que al otro día estén nuevamente abiertos. Este año les voy a quitar la mercadería de procedencia dudosa para, por lo menos, minimizar los riesgos de que la gente se enferme por comer choripanes o panchos en la calle". Estas declaraciones pertenecen al director de Bromatología, dependiente de Salud Pública, en referencia a los nuevos operativos de control sobre la venta callejera de comida. Los mismos comenzarán a aplicarse a fines de primavera y comienzos del verano e incluyen la retención y destrucción de salchichas y chorizos que el puestero haya comprado a un fabricante no autorizado por Salud Pública.
Bromatología ya está organizando los operativos de inspección para controlar la venta de choripanes y panchos en la vía pública en el departamento Capital. Y con novedades. Este año los inspectores, por primera vez, revisarán los productos alimenticios que se utiliza para la elaboración de este tipo de comida rápida para corroborar, además de su buen estado, si fueron comprados a un fabricante y en un local habilitados por Salud Pública. Si los puesteros no pueden demostrar la procedencia de las salchichas y chorizos que usan, los inspectores de Bromatología decomisarán y destruirán esa mercadería. Hasta el momento, los operativos desarrollados por este dependencia de Salud Pública, sólo se limitaron a la elaboración de actas de infracción o cierre de los puestos por falta de habilitación. Medidas que, según el director de Bromatología, Raúl Tomba, nunca dieron resultado.
El funcionario dijo que, a pesar de que en Capital la venta callejera de comida está prohibida por una ordenanza municipal, los vendedores siguen trabajando ilegalmente. "Soy consciente de que va ser muy difícil sacarlos de las calles y que la gente deje de comer en estos puestos -dijo Tomba-. Por eso esta nueva medida de control está destinada únicamente a obligarlos a vender choripanes y panchos preparados con materia prima de primera calidad para reducir las probabilidades de enfermarse por consumirlos. Muchos, para abaratar costos y aumentar ganancias, compran mercadería de segunda o que no cuenta con el certificado de calidad".
El funcionario aclaró que estos operativos de Bromatología se realizarán sólo en Capital y en compañía de la Policía. Y que los choripaneros y pancheros del Parque de Mayo serán los primeros sometidos a control. Así, este grupo de vendedores volverá a estar en el ojo de la tormenta como hace unos meses. En junio, el municipio capitalino dijo que sacaría a todos los carros pancheros y choripaneros del parque porque ninguno cumplía con las condiciones elementales de higiene ni pagaba impuestos. Y que la idea era generar un nuevo espacio donde pudieran instalarse los vendedores que cumplieran con los requisitos bromatológicos de disponer de un baño cercano, de tener agua potable para cocinar y lavar los utensilios, usar guantes y gorro, entre otros. Pero que para eso primero había que aprobar una nueva ordenanza que habilitara la venta callejera de comida.
En ese entonces, los funcionarios municipales dijeron que para fines de julio era muy probable que la nueva legislación estuviera vigente. Hasta hoy sólo la ordenanza municipal 5120 que prohibe este tipo de actividad está vigente. "Estamos trabajando en el proyecto y todavía nos falta ajustar algunos detalles, pero la nueva ordenanza va a estar lista dentro de muy poco -dijo el secretario de Gobierno de Capital, Ricardo Pintos-. Pero desde que hablamos del tema los vendedores se han esforzado en mejorar. Muchos han colocado pequeños tanques de agua potable y generadores de energía para conservar la mercadería en condiciones óptimas de refrigeración. Creo que se está tomando conciencia de que se puede trabajar en forma correcta".

