El coordinador de Gabinete de la Municipalidad de la Capital, Juan Sánchez, anunció que el escaparate del canillita Mario Plaza, desalojado por un frentista tras un conflicto, estaba bien ubicado en la esquina de Paula Albarracín de Sarmiento e Ignacio de la Roza y que cumplía con todas las normativas legales e impositivas. El funcionario agregó que ahora que el quiosco fue desplazado a un lateral de la Circunvalación es el dueño del puesto quien incurre en falta, por lo que deberá reubicarlo en su lugar original. Mientras que aclaró que el frentista no puede impedir esta acción pues las veredas son espacios públicos. Por su parte, Plaza decidió que hará una presentación judicial para que su puesto sea restituido. El frentista no quiso hablar con este medio.
El hecho sucedió el viernes pasado, cuando el canillita Mario Plaza denunció que por un conflicto con el dueño del local de Central y Paula (que alquila a una casa de venta de comidas), su quiosco fue sacado del lugar y reubicado a un costado de la Circunvalación, cerca del puente. Según dijo Plaza, el frentista primero le fue moviendo el puesto porque estaba reparando la vereda y que el jueves pasado le dijo que si no le pagaba $8.000 se lo iba a ‘tirar’. Cuando Plaza fue trabajar el viernes, encontró que el quiosco, que llevaba 40 años en esa esquina, estaba en el lateral de la avenida. Desde entonces, Plaza dijo que no puede trabajar y radicó una denuncia.
Sánchez dijo que Plaza tiene autorización municipal para trabajar en esa esquina desde hace años. Apuntó que días antes del incidente entre el canillita y el frentista le habían hecho un acta de constatación porque los inspectores detectaron que el puesto estaba desplazado hacia el Norte. ‘El frentista no tiene potestad para cambiar de lugar un quiosco que tiene autorización municipal, porque la vereda es un espacio público. La municipalidad tiene el poder para solicitar la inmediata restitución del puesto a su lugar. Incluso puede recurrir a la fuerza pública si fuera necesario, siempre y cuando el canillita haga una presentación formal detallando que no fue él quien cambió de lugar el escaparate. Es más, este señor tiene que hacerlo porque a los fines técnicos se encuentra en falta ante la Municipalidad que le dio el permiso’, señaló Sánchez.
Por su parte, desde el Sindicato de Vendedores de Diarios y Afines anunciaron que presentarán ante el Quinto Juzgado Correccional una medida cautelar innovativa, para que el quiosco sea reubicado nuevamente en su lugar y de esa manera permitir que Plaza vuelva a trabajar. Pero adelantaron que también irán a juicio por daños y perjuicios contra el frentista.
El propietario del local es Alberto Marrelli y ante la consulta de este diario prefirió no hablar del tema. Su abogado, Edison Sobelvio, indicó que están evaluando la situación legal de Plaza y de la denuncia que realizó, pero aclaró que mientras tanto tampoco hará declaraciones.
La ubicación de los escaparates de ventas de diarios y revistas sobre las veredas está permitida y regulada por los decretos nacionales 1.025/00 y 935/10 y reglamentadas por la disposición 43/91 del Ministerio de Trabajo de la Nación.

