1 Las madres con gripe A sí pueden amamantar a su bebé. Con la leche le aportan anticuerpos y no le traspasan el virus. Sí deben extremar las medidas de prevención: usar doble barbijo, lavarse las manos y los pezones. 2 La lactancia debe iniciarse en la primera hora de vida del bebé, tiempo de alerta de la criatura, que hay que aprovechar para estimular el reflejo de búsqueda y succión, y el vínculo con la mamá. 3 Beber mucha agua antes de amamantar no produce leche aguada. Por el contrario, lo mejor para producir leche materna es beber abundante líquido (2 litros por día), ya que la misma está compuesta en un 98 por ciento de agua. 4 Dar de mamar es la mejor manera de bajar naturalmente los kilos acumulados durante el embarazo. La madre utiliza todas las reservas de grasa para producir la leche. 5 Una mamá desnutrida igual puede amamantar a su bebé, ya que su leche es igual que la de una mamá sana. Sólo necesita nutrientes para ella mismas y no para elaborar leche de mejor calidad. 6 Si el bebé no aumenta de peso no hay que cuestionar la calidad de la leche materna, sino investigar alguna patología de la criatura. Esta leche es el alimento más completo, y no pierde su condición con el paso del tiempo. 7 No es necesario tener pechos grandes para producir mucha leche. La producción depende de la ingesta de líquido, y de las veces que el bebé mama. Es importante que en los primeros meses el bebé mame de 8 a 12 veces cada 24 horas. 8 El bebé necesita mamar cada 2 a 3 horas sobre todo en sus primeras semanas de vida para mantener el nivel de azúcar en la sangre. Y también para favorecer su nutrición y el contacto físico con su mamá. 9 Que la mamá ingiera gaseosas no es determinante para que, luego de mamar, el bebé padezca de gases. Esto sólo le provocará flatulencia a ella, ya que en la leche materna no se forman burbujas. 10 La leche materna es suficiente para calmar la sed del bebé y, por lo tanto, no es necesario incorporar agua ni otro tipo de líquidos a su dieta, sobre todo en los primeros seis meses de vida. 11 Las leches maternizadas no son iguales a la leche materna. Son sólo superficialmente similares, ya que no contienen anticuerpos ni células vivas, enzimas ni hormonas. 12 Una mamá que deja de amamantar puede recomenzar con esa práctica. No importa el tiempo de receso porque lo que produce la leche es la succión. 13 El calostro es rico en proteínas y en inmunoglobulinas (defensas). Y es el primer alimento que debe recibir el bebé para preparar su tracto digestivo para asimilar la alimentación posterior al destete. 14 Tomar frío en la espalda sólo puede provocar contracturas, pero nada tiene que ver en la disminución o interrupción de la producción de leche. 15 Aún teniendo silicona en los pechos se puede amamantar. Estas prótesis se colocan por detrás de las glándulas mamarias para no afectar la lactancia. 16 Ni cuando el bebé tiene diarrea se debe suspender la lactancia. La leche materna es el único alimento que él tolera y que previene la deshidratación. 17 Para que la leche no tome un sabor desagradable hay que evitar el consumo de alimentos de olor y sabor intenso, como son la cebolla y la coliflor. 18 Las madres que amamantan tienen hormonas de estrés en menor cantidad que las mujeres en otra condición. Es por eso que el estrés sólo puede interferir temporalmente en el flujo de la leche y no en la producción de la misma. 19 Hay que lavarse los pechos antes de amamantar, sobre todo para eliminar restos de productos cosméticos (cremas, desodorantes) que provocan mal sabor en la boca del bebé. 20 La lactancia no provoca dolor. Durante los primeros días sólo hay una mayor sensibilidad en los pechos. 21 Las mamás que trabajan pueden guardar su leche hasta por meses. A temperatura ambiente, en un lugar fresco, se puede conservar por 8 horas. En la heladera, por 24 horas. En el congelador, por 3 días. Y en el freezer, por 3 meses. Se debe descongelar sólo a baño María, nunca en microondas ni en llama directa.
