Mara Orrego tiene 16 años, no tiene cerebelo y según los especialistas, además de medicación para poder continuar con el dictado normal de clases, necesita una DAI y que una movilidad particular la traslade desde su domicilio hasta la escuela, ya que presenta psicosis que afecta su desenvolvimiento en la calle.

Pese a sus limitaciones, tiene la capacidad de estudiar en la escuela Liceo Paula Albarracín, en Capital, pero desde que iniciaron las clases, su presencialidad se ha visto afectada por la falta de cobertura de su obra social.

Andrea Orrego, mamá de la joven, dijo que ya no sabe qué más hacer y hasta suplicó una respuesta positiva por parte de OSDOP (Obra Social de Docentes Particulares). "En enero presenté todos los papeles. Hace un tiempo me dijeron que se habían perdido y luego que me habían autorizado una DAI desde junio pero aún espero que me habiliten la movilidad para mi hija", explicó.

Además, dijo que vive en Albardón y que autoridades de la escuela capitalina la aceptaron, después de peregrinar por un cupo en varios establecimientos educativos. "Ella tiene psicosis y no puede subir en un colectivo con mucha gente porque se quiere bajar ahí no más. En el aula sabe sentarse al final o adelante con bastante espacio por su enfermedad", amplió.

"No tiene cerebelo, por lo que no tiene estabilidad. Entonces tengo que estar cerca de ella y tener una compañía en el aula. Ese rol lo cumple su DAI. No entiendo por qué la obra social demora o niega su cobertura", expresó cansada.

Andrea destacó que paga "religiosamente todos los meses" la obra social por lo que debería "recibir la asistencia que nos corresponde". "Tengo miedo que se quede libre", cerró angustiada.