Con un tamaño de 60 metros de base por 18 metros de altura, las fotos que montó en el Obelisco son las imágenes digitales impresas (en lona vinílica microperforada) más grandes del mundo. Detrás de esa cruzada estaba Roberto Ruiz, un fotógrafo nacido en Jáchal y radicado en Buenos Aires, que abrazó esta profesión a los 13 años con una cámara Leica que era de su padre. Si bien está dedicado al fotoperiodismo desde hace más de 35 años -profesión que comenzó a ejercer como colaborador en el diario tucumano La Gaceta, y que desde hace más de cuarto siglo desarrolla en Clarín- le apasiona hacer fotos de paisajes y disfruta transmitir “el mensaje” que brinda cada uno, tal como confiesa en su página.