Hace dos años, Mariela Bustos (45) creyó encontrar una salida. Su vida se llenó de expectativas y empezó el camino de recuperación. Incluso, su historia fue contada en varias oportunidades por este medio. Pero, ni siquiera su familia se explica por qué abandonó el tratamiento y dicen que ya pesa más de 250 kilos. Ayer, tras sufrir una descompensación, tuvo que ser sacada de su casa por los bomberos y obreros municipales porque ya no puede caminar. Quedó internada en el Hospital Marcial Quiroga donde le realizarán un chequeo. La de ayer no fue una situación fácil y convulsionó a los vecinos de la Villa San Damián, en Rawson, donde vive la mujer junto a su hermano y su cuñada.
Primero llegó la ambulancia, porque empezó a sentirse mal desde muy temprano. Se orinó en varias oportunidades y sus piernas sangraban. Por eso, Jimena Tejada, su cuñada, pidió ayuda. Pero la mujer ni siquiera podía pararse. Dejó de caminar hace varias semanas, luego de haber estado internada por una descompensación similar. Los enfermeros pidieron ayuda a Bomberos de Rawson para ver si podían sacarla de su habitación sin lastimarla. Pero los efectivos no fueron suficientes por lo que tuvieron que acudir a los obreros municipales ya que Mariela vive al lado del Obrador de Rawson. En total fueron 10 las personas que se necesitaron para el operativo, que les llevó más de 40 minutos.
Lo más complicado fue trasladarla sin lastimara. “Estaba muy adolorida. Lo primero que hicimos es chequear las aperturas de la casa para ver si había que romper algo. Pero afortunadamente todo era amplio. Sin embargo, improvisar una camilla para ese peso no fue fácil. Acudimos a los materiales que había a mano y así la pudimos subir a la ambulancia”, dijo el bombero Marcos Tobar, quien aseguró que no es la primera vez que tienen que socorrer a personas con obesidad mórbida.
La mujer fue trasladada al Hospital Marcial Quiroga, donde al cierre de esta edición, continuaban realizándole estudios y estabilizándola.
Sufrimiento de larga data:
La historia de Mariela salió a la luz en mayo del 2014, tras conocerse el caso de Víctor Hourquebie, que murió con un peso de 350 kilos. Entonces, el caso de Víctor generó alarma y conmoción. Era un hombre de 36 años que llevaba más de un mes postrado en una cama que le habían construido especialmente. Cuando la mujer conoció este caso salió a pedir ayuda.
Mariela contó entonces que su obesidad comenzó cuando tuvo a su segundo hijo, que está preso en el Penal, acusado de robo. Lo que inició con un problema de tiroides terminó por causar inconvenientes severos en sus piernas. De hecho, ayer la mujer sufrió un sangrado que la familia no pudo detener. El aumento de peso hizo que ni siquiera pudiera desempeñarse como empleada doméstica, que era su sustento, por eso se tuvo que ir a vivir con su hermano. Ya había estado varias veces internada en el Marcial Quiroga. Bajaba de peso, pero volvía a engordar. “La depresión le está jugando en contra. Se le murió el marido y el hijo está preso. No tiene motivación para vivir. Yo creo que por eso se tira al abandono”, aseguró Jimena. En 2014 se volvió a internar para que la operaran de las hernias de la pierna y para que comenzara una dieta. Pero la mujer abandonó el tratamiento y volvió a su casa, según contó su cuñada. En enero pasado la volvieron a internar y luego de ser compensada, retornó a la situación en la que estaba.

