”Mi hijo acababa de llegar de la escuela y yo le estaba dando la teta a la bebé cuando sentí que los palos empezaron a crujir cada vez más fuerte. Entonces, mi marido tomó a los niños y salimos. En ese instante el techo se desplomó por completo”. Así describió Jésica Pereira la odisea que pasó ayer por la tarde cuando el techo de su casa se desplomó. Fue porque había quedado dañado por el temblor del miércoles por la noche. Esto sucedió pasada las 18 e intervino Bomberos Voluntarios de Chimbas para sacar los escombros. El municipio asistió a la familia para que no pasara la noche a la intemperie.
Ya el miércoles por la noche Jésica quedó preocupada por cómo los palos del techo de caña crujieron fuertemente tras el sismo. Pero ayer, como no pasó más nada, siguió habitando la vivienda. La mujer tiene un hijo de 6 años y una beba de 8 meses. Su esposo volvió del trabajo y fue a buscar al niño mayor a la escuela. El techo comenzó a desplomarse cuando estaban tomando la merienda. La familia salió justo de la casa cuando los palos comenzaron a descolgarse.
Bomberos llegó a los pocos minutos de ocurrido el incidente y comenzó a rescatar los pocos muebles que le quedaron sanos a la familia. Pero perdieron colchones, electrodomésticos y la ropa de los niños. A esto se sumó que no tenían dónde ir a dormir anoche. Ni bien la Municipalidad de Chimbas se enteró del caso, envió personal para asistir a la familia y darle un techo.
Ayer a la mañana, la comuna hizo un relevamiento en el departamento para ver los daños ocurridos por el sismo y determinó que había 5 casas a las que se les cayó el techo. Pero la de la familia Pereira se le desplomó por la tarde por lo que no estaban censados para recibir módulos de emergencia.

