No más de 20 personas (todos ellos dirigentes) pudieron ver el partido. Eso sí, algunos, asomados a la medianera, por afuera y en sus casas, también lo observaron. El operativo policial resultó excelente. No hubo disturbios y, tras el partido, los jugadores de Sarmiento, salieron todos a juntarse con los hinchas en la plaza de Albardón, por varios minutos. Un caso atípico en el hockey local.