Al término del coloquio privado entre el Papa y Obama entró en la Biblioteca la esposa del presidente norteamericano, Michelle, que vestía de negro y se cubría la cabeza con un velo del mismo color.

Aunque no se vio, también saludaron al Papa -aseguró Lombardi- las hijas del presidente y la suegra, que junto con Michelle habían llegado una hora antes al Vaticano para visitar la basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina. Fue un pequeño tour religioso.