Lo que hay: si bien en este pueblo hay rastros de las culturas aborígenes que habitaron Valle Fértil, lo que más llama la atención son los trapiches, que están a unos 250 metros de la represa, apenas se cruza el cauce del arroyo Chucuma. Estas piedras redondeadas es lo que quedó de la antigua explotación minera de la zona. Además se puede ver terraplenes, molinos y la obra hidráulica que fueron utilizados en la producción de oro en el siglo XIX. También se puede ver petroglifos y conanas (utensilio para moler trigo y oro), que quedaron ubicados al costado del río.

