Finalmente, la ex sede de Cáritas ya tiene inquilinos y la firma de los contratos le puso fin a 10 meses de espera en el Arzobispado, que había puesto en alquiler ese inmueble para afrontar un déficit económico. Ahora, la planta alta está ocupada por la Oficina de Integración de Coquimbo en San Juan, o Casa de Chile, y el inquilino de la planta baja es el Ministerio de Desarrollo Humano, que aún no anunció qué áreas mudará. El alquiler global de la casona ronda los 10.000 pesos, dijeron fuentes vinculadas al Arzobispado.
En los últimos días de junio de 2011, las autoridades del Arzobispado reconocieron que tenían una pérdida mensual que rondaba los $12.500, por lo que decidieron alquilar la casona de Mitre 240 Oeste. Ahí, además de Cáritas funcionaban otras organizaciones católicas, todos estaban de prestados. Y en una medida que desde el Arzobispado calificaron como ‘muy dolorosa’, tuvieron que pedirles que abandonaran el sitio.
Pero pese a la excelente ubicación del inmueble y su amplitud (10 habitaciones, dos cocinas, un salón de reuniones y garaje), los meses pasaban y no podían alquilarlo, lo que generó preocupación entre las autoridades del Arzobispado. Sin embargo, las buenas noticias llegaron juntas, ya que el mes pasado le alquilaron primero al gobierno de la Región de Coquimbo, de Chile, y luego al Ministerio de Desarrollo Humano.
La Casa de Chile dejó así el inmueble de Mitre casi Mendoza para ocupar la espaciosa planta alta de la ex Cáritas, que tiene mesa de entrada, oficinas, sala de reuniones y un coqueto recibidor. Por su parte, desde el Ministerio de Desarrollo Humano prefirieron guardar reservas sobre qué áreas van a funcionar en la planta baja, aunque se trataría de las vinculadas a violencia familiar, de acuerdo a fuentes consultadas. Para eso, van a remodelar algunas habitaciones y oficinas y no descartan incluso crear otra Cámara Gesell (hay una en la sede del Centro de Tratamiento Integral de la Violencia Familiar, por avenida Córdoba).
Con lo que el Arzobispado obtendrá por el alquiler de la casona pretenden paliar un problema económico que arrastran desde 2010, pero que se agravó a mediados del año pasado. Pese a la reserva en los números, las autoridades informaron que los egresos del Arzobispado pasan por sueldos, servicios, impuestos, seguros y ayudas económicas a parroquias necesitadas y congregaciones religiosas. Entre esos ítems, el mayor gasto son los $45.000 en sueldos de los 17 empleados (12 en el Arzobispado y 5 en el Seminario). En la vereda de enfrente, los ingresos se generan por los aportes de la mayoría de las 44 parroquias de San Juan, la asignación de la Conferencia Episcopal Argentina, de donaciones y del alquiler de dos inmuebles: una guardería en calle Mitre y Entre Ríos y un local en un edificio de calle Rivadavia. Pero no alcanzaba para afrontar un déficit mensual de $12.500, que ahora tendrá una significativa reducción.

