Los vecinos no aguantaron más y llamaron a los Bomberos. Es que, durante tres días esperaron que Bobón, un perro callejero, saliera del desagüe por sus propios medios, pero esto no sucedió. Pero la tarea de rescate fue más complicada de lo que se esperaba. Durante poco más de cuatro horas tuvieron que trabajar para sacar al animal sin lastimarlo. Así fue que, pasadas las 18,30, la mascota de todos los vecinos del barrio Foeva, en Rivadavia, salió del caño que atraviesa una de las calles, algo débil por la falta de agua y alimentos, pero sin mayores daños.

“Hace unos días nos dimos cuenta que Bobón estaba en el caño de desagüe. En principios pensamos que iba a salir solo, pero cuando vimos que ya ni se movía, empezamos a ver cómo sacarlo”, contó Matías Cano, uno de los vecinos. Al empezar la tarea de rescate, se dieron cuenta que el problema era que el desagüe tenía un tapón de tierra en uno de sus extremos. El animal estaba atascado justo al medio del caño que mide unos 7 metros de largo. Usaron hasta palas para poder destapar el orificio, pero era tan angosto que la tarea se les dificultó. Es por eso que, al ver que el perro había perdido todas sus fuerzas para movilizarse, decidieron acudir a los Bomberos.

Ayer a las 14, una dotación llegó hasta el barrio para evaluar la situación. Estaba tan complicado el panorama que hasta en un momento empezaron a romper el pavimento para sacar al animal. Mientras que dos efectivos, Hugo Chavez y José Montaño, comenzaron a sacar la tierra del caño. “No fue fácil porque era muy angosto. Este fue uno de los rescates más largos que hicimos en relación a una mascota. Además, sabíamos que el animal había estado allí varios días, por lo que tuvimos que tener más cuidado al manipularlo porque su cuerpo estaba débil”, contó Chavez. Luego, y con la ayuda de uno de los vecinos ataron una cuerda a la pata de Bobón, y con mucho cuidado comenzaron a arrastrarlo hacia uno de los extremos del caño.

Ni bien fue rescatado, el perro, de color beige, y de gran tamaño, intentó dar unos pasos con dificultad. Los bomberos se quedaron en el lugar un rato más para corroborar que el animal estuviese en buen estado. Bobón comenzó a recuperarse lentamente y de a poco recorrió nuevamente la calle que está contigua a una plazoleta del barrio. Todo esto ante el rostro de alivio de los bomberos y de los vecinos que, contentos, presenciaron el final feliz de un rescate que duró más de lo esperado. El animal buscó refugio entre unas hojas secas que habían en la cuneta, mientras que otro vecino dijo que lo iba a revisar con más cuidado para ver que no tuviera las patas dañadas.

Hace poco más de un mes otro rescate de una mascota conmovió a los sanjuaninos. Se trató de un cachorro que cayó a un pozo de unos 10 metros. En esa oportunidad, también fueron los bomberos quienes rescataron al animal que no tenía dueños. Pero ni bien la historia de ese rescate salió a la luz, apareció gente interesada en adoptarlo y así encontró un hogar.