‘Muchos de estos objetos estaban amontonados, guardados en el depósito o en la caja fuerte. Ahora, después de tantos años, ya están a la vista de la gente. La espera valió la pena‘, dijo Daniel Rojas, al frente de la Administración Difunta Correa. Luego de tres años de anunciada su construcción, ayer fue inaugurado el Museo de la Fe, que expone algunas de las donaciones más llamativas de los promesantes. Ayer se hizo la inauguración oficial del museo y en esa misma jornada empezó a recibir visitantes, que por ahora ingresarán gratis.
La idea de hacer un museo en la Difunta Correa viene de hace mucho tiempo, pero fue a fines de 2008 cuando la Administración Difunta Correa anunció que iba a iniciar su construcción. En agosto de 2010 ya estaba el 90% de la obra civil hecha y quedaba definir qué iban a exponer. Entonces, la museóloga Viviana Fasce comenzó a revisar, metro por metro, el paraje. Y de entre los miles de objetos, seleccionó 600 para la apertura del museo, aunque la idea es que sea una muestra móvil y rotar los elementos una o dos veces por año.
El museo está conformado por vitrinas temáticas de acuerdo a la magnitud de los sectores que más presencia tienen en el paraje, como la de los arrieros, camioneros, accesorios varios, armas blancas y de fuego, muñecas, deportes, música y vestidos. El museo, pese a sus 300 metros cuadrados, es una invitación a quedarse por mucho tiempo, apreciando los detalles de cada objeto. Están los que nunca se supo quién, por qué o cuándo los donaron (ver Los destacados), pero que son igualmente de atractivos; o los que sí tienen dueños y bastante conocidos, como la toalla de Sandro, el anillo de Antonio Tormo o los guantes del boxeador Nicolino Locche.
Según Rojas, la entrada al museo por ahora será gratuita, pero una vez que reglamenten el sistema de cobro, el ingreso costará entre 4 y 5 pesos.
El lugar también tiene un microcine, la oficina de administración y un espacio de venta de recuerdos.
Por otro lado, ayer también inauguraron el llamado Bosque del Bicentenario, conformado por cinco parques distribuidos en el paraje. Son en total 17 hectáreas, con 2.500 árboles (aguaribay y algarrobo), 19.000 metros de alambrado perimetral, 550 postes gruesos y 1.200 postes finos, con riego por goteo. Precisamente, para esto aprovecharán el agua de la planta de tratamiento cloacal que también habilitaron ayer, junto a nuevos baños públicos, 300 mesas y 85 parrilleros en el camping.

