Gran despliegue. Las batucadas y las bailarinas hicieron que el espectáculo fuera imponente. Hubo mucho despliegue en los trajes. Una de las pasistas representó a Maléfica.

 

Tuvieron que esperar dos años para volverse a ver las caras. Esa espera hizo que el día del reencuentro fuera mejor de lo esperado. El viernes en la noche, el Carnaval de Chimbas volvió al ruedo, después de la pandemia de covid e hizo que más de 15.000 personas disfrutaran de un espectáculo que nada tiene para enviarle a los corsos más importantes del país. En la primera noche del festejo, que continuó ayer y lo hará otra vez esta noche, los cerca de 800 artistas chimberos se reencontraron con su público e hicieron que la gente disfrutara de un viaje por algunas películas mágicas. Esto, con las alegorías, trajes y disfraces de algunos personajes.

La primera noche del carnaval no fue una más, pues el público esperaba con ansias este momento. Es que desde 2020 el corso no se realizaba.

Atracción. Una sirena fue la estrella de una de las agrupaciones. 

 

La calle Fernández (popularmente conocida como Costanera) en Chimbas se vio imponente. Con luces de colores y tribunas repletas de personas, el corsódromo se vistió de gala para recibir al carnaval más convocante que tiene San Juan. Las agrupaciones pusieron toda la carne sobre el asador y sacaron a relucir su chapa carnavalera, una vez más.

Profesionales. Frente al jurado, los bailarines y los músicos se lucieron. En esa zona, la gente no paró de aplaudir a los más de 800 artistas. 

 

Los trajes llamaron la atención por su imponencia, mientras que cada grupo de bailarines relató, con batucadas y muchas plumas, pequeños cuentos mágicos, que hicieron que hasta los más pequeños miraran sin parar. Estas presentaciones estuvieron vinculadas a algunas películas.

Una pasista vestida de Maléfica, niños que eran pequeños duendes y hasta una invasión de músicos que encarnaron al dios Poseidón fueron parte de este espectáculo que dejó boquiabierto al público, por el gran despliegue. Soldados africanos, brujas, animales salvajes y una hermosa sirena también le dieron un toque fantástico al carnaval. Y no sólo los chimberos fueron parte del show, sino que también el corso contó con la participación de los Cabezudos de Lincoln y la comparsa Marí Marí de Gualeguaychú.

Visitantes. Los artistas de Gualeguaychú cerraron el carnaval chimbero y fueron ovacionados.

 

Además del despliegue artístico, el carnaval asombró al público por el orden y la puntualidad. Es que, comenzó pocos minutos después de lo previsto y hubo tanta seguridad, que el espectáculo se pudo disfrutar de inicio a fin. 

En todos los detalles. Los trajes de los diferentes personajes fueron admirados por la cantidad de detalles. 

El público

El público se adueñó de los 800 metros que tuvo el corsódromo del Predio Costanera. Las tribunas estuvieron llenas de personas, mientras que en los espacios gratuitos el público también se agolpó para ver el corso. Muchas personas llegaron hasta con conservadoras y comida.

Mucha custodia

Para que la fiesta se viviera de manera tranquila, el corsódromo estuvo custodiado por la Policía de San Juan y por efectivos de la Policía Municipal. Hubo muchos controles de tránsito y a la vez, hasta los estacionamientos tuvieron custodia para brindar seguridad a todo el público.

Participación

Este año participaron solamente 5 agrupaciones. A ellas se le sumó también un grupo de malabaristas que hizo un atractivo espectáculo. Las agrupaciones apostaron a mostrar el futuro del carnaval chimbero. Los niños fueron ovacionados por el público. Hubo chicos desde los 3 años.

La previa

Las agrupaciones chimberas trabajan en los trajes y la música desde hace más de 6 meses. En la previa del carnaval contaron que el trabajo que realizan es 100% artesanal y que hacen muchas actividades para poder recaudar fondos para la compra de materiales.