Nadie quería hablar. El desconsuelo de Diego Riveros era tan grande y tan conmovedor que los propios rivales de Andes Talleres se acercaron a consolarlo tras haber errado el penal decisivo. En Arbol Verde, muy pocos quisieron analizar la eliminación pero los más experimentados como Julio Balmaceda resumieron todo en una sola frase: “Dejamos todo. Llegamos hasta donde pudimos y en los penales, la suerte siempre juega”.