Ni bien se expandió la noticia, ayer los alumnos de toda la escuela se reunieron en la vereda para ver si iban a entrar a clase. Es que el jueves por la tarde una alumna de Segundo Tercera de la Escuela de Comercio de la UNSJ recibió una descarga eléctrica cuando intentó levantar su mochila que estaba apoyada sobre un enchufe sin tapa. La chica está bien, pero ayer varios padres fueron a la escuela a exigir una solución. La directora, Alicia Cibarelli, admitió que el tomacorrientes tenía los cables sueltos y que después del suceso saltó el disyuntor y se cortó la electricidad.

Los compañeros de la alumna afectada, estaban revolucionados. Todos coincidieron en afirmar la versión que indicaba que la chica había colocado la mochila sobre la pared y que no se había dado cuenta que había un enchufe. Al querer retirar la mochila, recibió una descarga eléctrica porque los cables estaban sueltos. Si bien la situación no pasó de un susto, los alumnos dicen que en varias aulas hay enchufes e interruptores rotos y cables expuestos.

Esto es así a pesar de que hace poco más de un año un estudiante de Ingeniería murió electrocutado en su facultad al manipular un aparato que estaba en el Departamento de Agrimensura, y después de ese incidente, la Justicia ordenó clausurar el lugar y desde la UNSJ salieron a reparar todas las instalaciones eléctricas de sus edificios, incluida la Escuela de Comercio, donde por la mañana funciona la Escuela Industrial Sarmiento. Precisamente por el mal estado de sus instalaciones, la de Comercio y la Industrial tuvieron que iniciar las clases 20 días más tarde de lo previsto.

Según la directora, lo que sucedió fue una travesura de estudiantes. "Los alumnos rompen las tapas de los enchufes constantemente y una de las jóvenes introdujo un lápiz entre los cables. Pero no le pasó nada grave. El problema es que quieren faltar a clase y están estigmatizando esta escuela, como si en la de Comercio pasara todo y en la Industrial fueran todos buenos", dijo Alicia Cibarelli. Con el "estigma" se refería a que hace poco, en la misma escuela, un chico resultó herido después de que encendieron dos bengalas.

Los compañeros de la chica desmintieron haber roto algo y dijeron que la alumna sólo había querido tomar la mochila. A esto se sumó que uno de los preceptores contó que hay instalaciones eléctricas que nunca fueron reparadas. Por ejemplo, en el baño de profesores, ningún interruptor de la luz tiene tapa y los alumnos no tienen acceso a este sitio como para romper los artefactos. A esta escuela asisten unos 1.200 estudiantes, por la tarde. Mientras que por la mañana, en ese mismo edificio, toma clase una cifra similar de alumnos, pero de la Industrial Sarmiento.

Ayer después del mediodía, algunos padres concurrieron a la escuela para hablar con la directora e interiorizarse sobre el estado edilicio. Y si bien los alumnos permanecieron en la vereda durante poco más de una hora, porque dijeron tener miedo a que también les dé la corriente, terminaron entrando a clases.

A esa altura, los porteros de la escuela ya habían tapado y clausurado los tomacorrientes rotos de varias aulas, incluyendo el que está en Segundo Tercera, donde ocurrió el accidente con la alumna en clases.