San Juan, 31 de agosto.- Con una sonrisa en la cara. De esa manera Sonia Hidalgo cuenta que hace 25 años ingresó por primera vez a las sala de diálisis de la Clínica de la Cuidad porque sus riñones ya no funcionaban. Al año su hermana decidió donarle el suyo, fue trasplantada y luego terminó trabajando en el mismo lugar donde pasó tantas horas conectadas a una máquina.
“Un día como pero de 1988 ingresé por primera vez a esta clínica. Lo hice para hacer diálisis porque mis riñones ya no funcionaban. Al año, el 23 de agosto del ’98, me trasplante gracias a que mi hermana me donó su órgano”, explicaba entre lágrimas Sonia el contar que cumplía 25 años de ese episodio.
El caso de Sonia es muy particular porque el tiempo medio de vida de un riñón trasplantado es de entre 10 a 15 años y ella ya lleva 24. Además trabaja como mucama en el lugar donde fue atendida por primera vez a los 18 años, por lo que sirve de ejemplo de cómo una persona con este tipo de complicaciones puede llevar una vida completamente normal luego de una intervención tan complicada.
Por otro lado, el trasplante no fue fácil ya que, en un principio, determinaron que su hermana también sufría deficiencia renal pero luego de unos estudios decidieron realizar la operación.
“Un día mi hermana me vino a visitar y me dijo que no me podía ver en diálisis. Me dijo que ella me iba a donar su riñón. Hicimos los estudios y se determinó que somos 100% compatibles. El problema fue que se determinó que ella también tenía problemas renales. Sus órganos no funcionaban a pleno, uno al 60% y el otro al 30% por lo que la operación no se iba a hacer. Pero luego me llamó el médico y me explicó que se había analizado mejor la situación y que al final me iban a dar el riñón de mi hermana, porque ella lo iba a perder de igual manera, así que, con ayuda, yo iba a vivir con un riñón al 30%”, dijo Sonia, sin encontrar otras palabras para agradecer el amor de su hermana mayor.
Lo impresionante del caso es que luego de la operación, y pasado un tiempo, los dos riñones comenzaron a funcionan al 100%, sin problemas por lo que tanto Sonia y su hermana Nancy viven sin inconvenientes.
Ese es el motivo por el que los compañeros de trabajo de Sonia, le festejaron ayer sus bodas de Plata. 25 años desde que comenzó a dializarse, fue trasplantada y nunca dejó ese lugar.
En su aniversario, Sonia no quiso dejar de mandar un mensaje tanto a aquellas personas que necesitan un trasplante, y tienen miedo, como aquellas que pueden donar y no lo hacen: “Las personas que se tienen que trasplantar que pienses que ese órgano les va a durar toda la vida no solo algunos años y a los demás decirles que donar es lo más maravilloso que hay porque es vida, hay gente que la donación es su única esperanza que tienen para poder vivir”.
Sonia, con 44 años es madre de dos hijo y además tiene dos nietos a los que no podría haber visto si no hubiese sido por la donación y su hermana quien en su momento, hace 25 años le dijo “quiere que vivas para criar a tus hijo”, y Sonia cumplió.
