“Esto es un hecho histórico, más cuando venimos de un año en que tuvimos fuertes pérdidas por el clima. Señora presidenta, nuestro profundo agradecimiento viene con la esperanza de que estas medidas se implementen los más rápido posible”. Con estas palabras el viñatero sanjuanino Gerardo Batezzati, emocionó ayer a Cristina Fernández de Kirchner en un acto en el salón de la Mujer en la Rosada donde la mandataria puso en marcha un millonario programa de asistencia en subsidios y créditos al pequeño productor.

El fondo es de $ 230 millones, de los cuales $180 provienen de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el resto de la devolucion del 50% de las retenciones. Ayer la Nación firmó los convenios para que la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) -la entidad que conduce el Plan Estrategico Vitivinícola- use esos fondos para beneficiar a unos 30.000 pequeños viñateros de San Juan, Mendoza, La Rioja, Río Negro, Neuquén y Salta, “de los cuáles un 60% tienen menos de 5 hectáreas”, segun destacó la presidenta.

El acto, al que asistieron los gobernadores de San Juan, José Luis Gioja, de La Rioja, Luis Beder Herrera; de Mendoza, Celso Jaque y de Río Negro, Miguel Saiz, duró pocos minutos. Pero en un hecho inusual y fuera de protocolo, la presidenta luego pasó más de 20 minutos conversando y sacándose fotos con los viñateros de todo el país, que vestidos con sus ropas humildes de trabajo pisaron por primera vez la Rosada.

Fue la oportunidad de que la mandataria se codeó con otro campo, el de los pequeños productores vitivínicolas, que son los primeros en recibir beneficios del redireccionamiento de las retenciones a las exportaciones.