A Franceso Angerosa le interesaba cada vez más las historias que contaban las monjas que trabajan con él en el Hospital Miulli, de Italia. Le hablaban de familias pobres y castigadas, de chicos lisiados y luchadores, de rincones de Africa, de Europa y hasta de la provincia de San Juan donde mucha gente no tenía más que su dignidad para hacerle frente a la exclusión. Así se enteró también de la red solidaria de la congregación de las Hermanas Hospitalarias de la Misericordia, con extensiones como la asociación La Cometa. Hasta que lo decidió: este italiano sacrificó parte de sus vacaciones en Brasil y se desvió hasta San Juan para conocer esas realidades y terminar comprometiéndose a apadrinar un chico de Las Tierritas, Albardón, a quien becará para que pueda tener sus estudios secundarios.

Bastaron dos días en la provincia para que Francesco, un dermatólogo soltero de 54 años que no los aparenta en absoluto, se llevara una radiografía del San Juan más vulnerable, un fuerte impacto por la lucha de la supervivencia, y la promesa de enviar 50 euros al mes para los estudios de Brian Marinero, un chico muy humilde de 12 años que es abanderado en la escuela de Las Tierritas. Además de todos los gastos eventuales que demande la buena calidad en su educación. "Es muy estudioso, hace mucho esfuerzo", contaba el italiano en un español recién aprendido pero por completo legible.

En realidad, Francesco propondrá a Brian como su ahijado, pero la decisión de aceptarlo o no deberá ser tomada en Roma, en la sede central de la congregación que tiene el timón institucional de La Cometa. Esta asociación, llamada así en referencia a la cola o la estela de la estrella de Belén (símbolo de la anunciación del nacimiento de Jesús), entrega becas de padrinos italianos en varios países del mundo donde hay monjas de la congregación. Y en San Juan la ayuda continúa hacia 15 ahijados, pese a que las monjas se fueron hace dos años. En su representación quedó Dolly Arancibia de Calmels, doctorada en Filosofía en Roma y docente en la carrera de Trabajo Social de la UNSJ. Dolly trabaja con voluntarios y administra las becas por medio de la Fundación Nuevo Federalismo, que le da el respaldo jurídico.

Dolly acompañó a Franceso a conocer los lugares turísticos de la provincia (el dermatólogo dijo que era "una lástima" que el dique de Ullum tuviera tan poca agua), pero sobre todo lo llevó a conocer a algunos de los ahijados de La Cometa, entre ellos una nena que nació sin piernas y un adolescente con una enfermedad incurable de la piel. Fue justamente con esas visitas que Francesco terminó de convencerse de que su ayuda, poca o mucha, es fundamental para los que menos tienen en otros lugares del planeta.