�Llegó a San Juan para evaluar si había que trasladar a la ciudad a otro sitio, tras la tragedia del ‘44. Pero ni bien puso un pie en la provincia mostró sus cualidades y fue por eso que inmediatamente el Gobierno le ofreció el cargo de Inspector General de la obra del Dique José Ignacio de la Roza. Así, el ingeniero en Geofísica Fernando Volponi, desembarcó en la provincia para no irse jamás.
No pasó mucho tiempo para que Volponi comenzara a desempeñarse como profesor en la carrera de Ingeniería en Minas. Paralelamente a esto comenzó a construir el instrumental para registrar sismos, algo con lo que no contaba la provincia en esa época. Desde la Nación le dieron el visto bueno para que armara un sitio destinado a medir y estudiar temblores.
Pero la elección de terreno no fue fácil. “Había que buscar un lugar lejos de la ciudad, sin interferencias para poder captar los movimientos de la tierra. En esa época se estimó que lo mejor era la Quebrada de Zonda”, dijo Francisco Cobos. Fue así que el Gobierno provincial cedió un trozo de terreno para construir allí, justo frente a lo que hoy es el Jardín de los Poetas, el instituto. Los equipos estuvieron colocados en una caverna. Hoy, el sistema de detección se realiza a través de GPS.
Volponi nació en Italia en 1910 y se radicó en Buenos Aires en 1926. Allí estudió Ingeniería. Antes de venir a San Juan trabajó para YPF. Se casó con Alba Schreiber, la primera doctora en Astronomía del país y a la que conoció cuando eran estudiantes en La Plata, pero echaron raíces acá. El ingeniero falleció en el 2002.