En Argentina, según los datos del Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA) se diagnostican alrededor de 1.360 casos nuevos de cáncer infantil por año, con mayor incidencia en niños de entre 3 a 5 años. Gracias a los avances en diagnósticos y tratamientos, siete de cada diez menores logran superar con éxito la enfermedad. En San Juan, los esfuerzos por acompañar a cada paciente se intensifican año tras año, para contener no solo a los pequeños, sino también a sus familias que muchas veces dejan todo de lado.
Cada 15 de febrero se conmemora el Día Internacional contra el Cáncer Infantil, siendo una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de las atenciones y controles. También a visibilizar las acciones del centenar de personas que están detrás de cada pacientito, tanto profesionales como voluntarios que hacen hasta lo imposible para que la enfermedad pueda sobrellevarse de la mejor manera.
En el Hospital Guillermo Rawson se encuentra la Unidad de Hematología-Oncología Pediátrica, un espacio que se aboca de manera interdisciplinaria al abordaje de los diagnósticos y tratamientos de pacientes sanjuaninos. Actualmente en la provincia hay alrededor de 60 pacientes con reciente diagnóstico que se encuentran en quimioterapia, y un promedio de 600 pacientes con seguimiento a largo plazo, conforme detalló a DIARIO DE CUYO la jefa de la unidad, Dr. María Elizabeth Arrieta.
En torno a las edades, la profesional aseguró que la Unidad atiende a niños desde los cero a los 21 años. Si bien antes era hasta los 18, se amplió el margen de edad, pudiendo recibir así a más pacientes que son referidos al hospital a través de interconsultas, derivados por sus médicos pediatras o especialistas en traumatología, dependiendo del tipo de tumor que presenten.
“Atendemos todas las patologías, desde tumores sólidos de todo tipo y las leucemias, que son el cáncer más frecuente en la edad pediátrica”, indicó la doctora Arrieta, destacando que no hay una mayor incidencia de un tipo de cáncer por sobre otro.

Con relación a los nuevos diagnósticos, se detectan entre 27 a 30 casos nuevos por año, manteniendo el promedio de los últimos años. En el caso del cáncer infantil no se hace foco en la prevención. Lo que se hace es trabajar en el diagnóstico precoz ante la sospecha de un cáncer pediátrico. “Como es una enfermedad rara, a veces es difícil de diagnosticar, por eso los pediatras son los primeros que deben estar atentos a los síntomas”, detalló Arrieta. Esto es fundamental, ya que un mal diagnóstico puede llevar a que el cuadro empeore, siendo más complejo poder superar la enfermedad luego.
Un dato importante, no solo por lo que representa el número en sí sino por lo que implica el mismo, es que antes la provincia derivaba alrededor del 80% de los pacientes que eran diagnosticados con cáncer. En los últimos años se tomó la decisión, como política de estado, de contener la mayor cantidad de pacientes posibles, analizando el traslado como ultima opción. Esto llevó a reducir drásticamente el número a solo el 2% de derivaciones por año.
La motivación detrás de la decisión es no alejar al pequeño de su familia, de su entorno, de su hogar, de sus juguetes y de sus amigos. El traslado no solo es tortuoso para los pacientes, sino también para sus padres que deben dejar absolutamente todo para viajar hasta Córdoba o Buenos Aires, y para el seno familiar que debe seguir el tratamiento a distancia, con todo lo que ello implica.
En San Juan la lucha contra el cáncer infantil es evidente. Se observa en el arduo trabajo de los profesionales pediátricos que día y noche acompañan a los pequeños pacientes a sus familiares, como también de los voluntarios de FundaME, por ejemplo, que desde hace más de dos décadas trabaja de manera mancomunada con el hospital en la asistencia y acompañamiento de niños y adolescentes con cáncer y hemofilia.

