Hacía cuatro meses que yo había llegado a la capital de Italia para iniciar un curso anual de Medios Audiovisuales aplicados al Periodismo, dictado por profesores de la Universidad de Roma, por una beca que había ganado en una convocatoria del entonces Rotary Internacional. No era fácil habituarse a una ciudad tan importante, uno de los grandes centros turísticos del mundo, y el departamento donde vivía quedaba cerca del Vaticano, sobre la Vía Gregorio VII. Mi obligación era continuar estudios de la carrera, que ya había comenzado en San Juan mientras trabajaba por primera vez en esta profesión y en Radio Colón. Pero la vocación me movilizaba a estar atento a acontecimientos que sucedían en esta bella ciudad considerada capital del mundo (“caput mundi”) por haber sido ni más ni menos que el centro del impresionante Imperio Romano y, después, del universo cristiano. De ahí Ciudad Eterna, donde cada visitante descubre la mayor cantidad de bienes históricos y arquitectónicos como el Coliseo, el Foro Romano, el Castillo de Sant’Angelo, el Arco de Constantino, la Plaza Navona y, naturalmente, la Basílica de San Pedro, entre tantos otros. Un buen dia, pude saludar al entonces presidente de Italia, Sandro Pertini, y con el paso del tiempo a personajes de la cultura, italianos y del resto de Europa, y tambien visitantes de nuestro país, la Argentina. En el caso de Pertini que ejerció el cargo entre 1978 y 1985, dueño de una historia de libro fue durante una visita que realizó a la Asociación de la Prensa Extranjera (Associazione della Stampa Estera in Italia) en el centro romano cerca de la popular Vía del Corso, donde ofreció una rueda de prensa. Años antes de este 1983, otro periodista sanjuanino, Juan Carlos Bataller, también pudo estar y entrevistar a Pertini y a otras personalidades italianas, como corresponsal el diario Clarín de Buenos Aires.
Un buen dia la esposa de mi tutor en la beca, me avisó que venían de Buenos Aires representantes de las “Madres de Plaza de Mayo”. Ellas comenzaban a ser conocidas y escuchadas en Europa, sobre todo en Italia, Francia y España donde habían recibido ya el apoyo de sus gobiernos, en la lucha por la búsqueda de los desaparecidos durante la dictadura cívico militar que se extendió entre 1976 a 1983 en Argentina. El primer viaje al Viejo Continente lo habían realizado en 1979, y ahora la confianza en los europeos era cada vez más fuerte. Hebe Pastor de Bonafini, presidenta de la organización era la principal dirigente que llegaba a Roma aquel dia. Tras ser recibidas por el jefe del Estado en el Palacio El Quirinal, sede de la presidencia de la República, allí pude saber que podía encontrar a Hebe donde se alojaba, en el hotel Fórum, vía Tor de’Conti 25-30, rodeado de edificios históricos y de las mismas calles por donde, en otros tiempos, caminaron célebres personajes de la historia como el mismísimo Julio César, uno de los gobernantes más importantes de la antigüedad clásica, Marco Antonio, otro poderoso general y político romano, o la inmortal reina Cleopatra.
Conseguí el dato, fui, pedí hablar con Hebe de Bonafini, bajó, y así fue parte del diálogo que conservo en archivo y que pienso entregar en donación al Archivo Histórico de San Juan:
– Buenos días, soy periodista argentino que está estudiando aquí, y quisiera hacerle una breve entrevista.
– Periodista…, no será Ud. de los servicios de los militares que todavía quedan por Europa, ¿no?
– No, Señora, solo un periodista que estudia en Roma…
Tras una leve sonrisa de ambos, le mostré mi carnet de estudiante en Roma y el de Radio Colón…
– Ah, de San Juan… todavía no he podido ir por allá…
Y agregó:
– Venga sentémonos en este rincón más tranquilo, ¿qué quiere saber Ud.?
– Mire, sé que el presidente Pertini ha declarado aquí que está dispuesto a apoyar a las “Madres de Plaza de Mayo” argentinas por la tarea de estricta justicia que están haciendo, averiguar dónde están sus hijos secuestrados y desaparecidos. ¿Cómo ha sido su reunión con él?
– Ha sido una maravillosa reunión. Parecía uno más entre nosotras. Es que él es un hombre que también ha sufrido mucho del fascismo, en este caso de Mussolini. Estuvo 14 años preso, ¡14 años!, y como antifascista convencido lo llevaban por distintas cárceles hasta que quedó libre en 1943 cuando cae el facha…
Evidentemente conocía mucho de la historia de este hombre admirable, lleno de humildad, que tras ser elegido para la jefatura del Estado italiano no quiso vivir en la residencia de los presidentes y ocupaba un sencillo departamento con su esposa, junto a la Fontana di Trevi. Recuerdo que uno se paraba de espaldas a la Fontana, levantaba el brazo derecho y podía señalar con exactitud el sencillo hogar de los Pertini, presidente y primera dama, en un primer piso…
– ¿Qué apoyo van a recibir de Italia?
– Ya lo estamos recibiendo, y ahora se profundiza con el fin de la dictadura y el retorno de la democracia en Argentina. Esto no es de hoy, venimos desde 1978 conversando con gobiernos europeos que comprenden lo que sufrimos allá. Siempre digo que la única lucha que se pierde es la que se deja de hacer. Me preguntan aquí por toda la actividad que tengo ahora, a que me dedicaba yo antes del secuestro de mis hijos, y cuando contesto que era una ama de casa del montón, una mujer más, no lo pueden creer…
– Imagino… y además de Italia, ¿cómo es el trabajo de “Madres…” en otros países de Europa?
– Mire otro presidente que demuestra estar siempre con nosotras es Mitterrand en Francia; en España parece que sucederá lo mismo con Felipe González, los dos socialistas. Y además los presidentes o primeros ministros de Dinamarca, Holanda, Bélgica, Alemania, Suecia… Ellos saben lo que es el fascismo, la lucha contra el neoliberalismo, la defensa de los derechos humanos, la memoria, la solidaridad… y lo cómplice que fue la Iglesia… Por eso, que nos escuchen aquí nuestras denuncias es muy necesario porque se va haciendo internacional cada dia mas nuestro reclamo, nuestra lucha, nuestro grito…
El presidente francés François Mitterrand no solo apoyó sin condicionamientos las demandas de las “Madres de Plaza de Mayo”, sino tambien las denuncias de los crímenes de aquella dictadura, y por ese compromiso recibió a exiliados, denunciando desapariciones forzadas en nuestro país, comenzando por la de franceses, como los casos de las monjas Alice Domon y Léonie Duquet. Y junto a Mitterrand era público también el apoyo de figuras de la cultura francesa como Simone Signoret e Yves Montand.
La repercusión que tuvieron las “Madres…” con estas giras internacionales fue fundamental para la formación de 20 “Grupos de Apoyo” en varios países del mundo, inspirados siempre por el pañuelo blanco, blasón internacional de lucha, resistencia y memoria.
Por Luis Eduardo Meglioli, periodista.-

