Ante la competencia que hay en distintos rubros, los emprendedores locales se reinventan y buscan las distintas alternativas de ofrecer algo distinto al público. Bajo esa premisa, dos amigos que hace poco abrieron un local de comida decidieron apostar por la novedad y la revolución fue tal que se volvió viral. Se trata de la “Competencia de gordos”, un evento que sin duda llegó para quedarse.
Detrás de esta idea se encuentran Pablo Páez de 26 años y Benjamín Dávila, de 25 años. Ambos son amigos de toda la infancia y durante la adolescencia en más de una oportunidad conversaron sobre lo interesante que les resultan las competencias de comidas, que suelen ser populares en Estados Unidos, por ejemplo. Las mismas consisten en ver quién come porciones definidas en menor tiempo, o quién puede comer más en un tiempo determinado.

A medida que fueron crecieron la fascinación que la comida despertaba en ambos se consolidó en un emprendimiento que denominaron “El Escondite” y que vio la luz el último día de octubre del 2025. “Siempre fuimos los cocineros de nuestros grupos y decidimos darle esa impronta al menú que ofrecemos”, destacó Pablo en diálogo con DIARIO DE CUYO.
Con el local en marcha nuevamente comenzó a sobrevolar la idea de la competencia y no dudaron en darle paso a la ocurrencia que tuvo una excelente aceptación del público.
La primera competencia tenía como protagonista la hamburguesa de la casa y el objetivo era ver quien se comía más hamburguesas en 10 minutos. “Nunca pensábamos que se iba a prender gente. Incluso llegamos a tener competidores de 40 años, cuando en realidad creíamos que solo los jóvenes se iban a sumar”, aseguró Pablo, aun sorprendido por la repercusión que el concurso generó.
En esa oportunidad fueron seis los competidores, quienes estuvieron acompañados de familiares y amigos que llegaron hasta el local para brindarles su apoyo. Además, tanto en la primera edición como en el resto de los concursos se prevé la presencia de personal de salud por cualquier eventualidad que pueda surgir con los concursantes.

La segunda edición superó nuevamente las expectativas. La pizza se convirtió en protagonista del concurso y nuevamente fueron seis los comensales. Sobre la inscripción y selección de las personas, Pablo comentó que una aplicación se encarga de elegir a los usuarios que serán parte de la competencia, para hacerlo de la forma más transparente y honesta posible. La inscripción tiene un costo de $10.000 (aunque el valor puede variar según la comida que esté en juego) y dentro de los requisitos solo se pide seguir las cuentas de los sponsor asociados. El video del concurso superó las 210.000 en solo días y fue compartido miles de veces.
¿Y los premios? Como la comida es la excusa, la comida es la recompensa. El primer premio lo entrega la casa y consiste en un mes de pizza libre para el ganador y otra persona. Los premios siguientes son aportados por los sponsor; mientras que el último consta de una cena para dos personas en el local.
Aun conmovidos por lo generado, los amigos ya están pensando en la próxima edición. Sucede que la idea es darle continuidad a la competencia, variando tanto de menú como también de formato. Sobre ello, Pablo adelantó que la intención es realizar una competencia por mes, y la de febrero estará orientada al público femenino.
Al respecto comentó: “La tercera edición serían hamburguesas si compiten hombres. Si compiten mujeres seguramente será con pachata o lomo”.

Las novedades se van compartiendo en las redes sociales del local que se encuentra en Paseo Oeste, por Ignacio de la Roza antes de Rastreador Calivar, en Rivadavia. “El local fue pensando para las amistades en grupos. Pizza de masa madre es el fuerte, y también sumamos hamburguesas, lomos, pachatas y fritas. Además de las competencias de comida la idea es sumar campeonatos de play o simular. La idea es que sea un lugar diferente y la verdad que nos alegra mucho la aceptación que hemos tenido”, reflexionó Pablo.

