El histórico anhelo de volver a unir a la Argentina con Chile por vía ferroviaria volvió a instalarse en la agenda política nacional. El proyecto para poner en marcha un nuevo tren trasandino, con epicentro en la región de Cuyo, reavivó expectativas económicas. En ese esquema, San Juan aparece como un actor estratégico, no solo por su ubicación sino por su perfil productivo y minero.

De acuerdo a El Cronista, el plan que hoy circula en despachos nacionales y provinciales se apoya en la idea de revitalizar el viejo Ferrocarril Trasandino, que funcionó entre 1910 y 1984 y que, en su trazado original, unía la ciudad chilena de Los Andes con Mendoza, con paso por territorio sanjuanino. Aquella obra monumental, inaugurada el 5 de abril de 1910 tras décadas de dificultades técnicas y financieras, hoy está en ruinas. Pero su lógica vuelve a cobrar sentido en un contexto de búsqueda de corredores bioceánicos.

Según los lineamientos que trascendieron en el portal de noticias nacional, el nuevo proyecto ferroviario —impulsado por el gobierno de Javier Milei— demandaría una inversión estimada en u$s 4.000 millones y tendría como objetivo central crear una vía de carga eficiente hacia el océano Pacífico, con salida por puertos chilenos como San Antonio. La iniciativa apunta a fortalecer la competitividad exportadora argentina y a reducir costos logísticos.

En el rediseño del corredor trasandino, San Juan no quedaría al margen. Por el contrario, aparece mencionada como una de las provincias clave en la recuperación de las trazas de las líneas San Martín y Sarmiento, que permitirían vincular el territorio sanjuanino con el sur de Mendoza y, desde allí, proyectarse hacia Chile por el paso Planchón–Vergara, en Malargüe.

Para San Juan, el impacto potencial es significativo. La provincia concentra una parte central de la minería metalífera y no metalífera, además de producción vitivinícola e industrial que podría beneficiarse con una salida directa al Pacífico. El tren permitiría transportar minerales, cal, cemento, vinos y eventualmente litio, reduciendo la dependencia del transporte carretero y mejorando la logística de exportación.

Además, el proyecto contempla, en una etapa posterior, un ramal que conecte con Vaca Muerta, lo que ampliaría el volumen de cargas y reforzaría la viabilidad económica del corredor. En ese escenario, San Juan quedaría integrada a un sistema ferroviario de escala regional, con impacto directo en inversiones y empleo.