La primera noche del Carnaval de Chimbas volvió a confirmar que la fiesta no solo pasa por la pista, sino también por las tribunas. Familias, grupos de amigos y chicos le dieron marco a una celebración que se vivió con intensidad desde el minuto cero.
El corsódromo se transformó en un escenario de color, luces y emoción compartida. Cada presentación encontró respuesta inmediata en el público, que acompañó con aplausos, cantos y una energía contagiosa.
El brillo de los trajes, el despliegue artístico y la fuerza de la música aportaron el clima ideal para una noche que combinó tradición y espectáculo. La puesta en escena volvió a mostrar el crecimiento del carnaval en cada detalle.

