Era el año 2022 cuando la vida de la familia Chirino-Gómez dio un giro inesperado. Emma, una pequeña sanjuanina que por entonces tenía apenas dos años, fue diagnosticada con un tumor en el tronco encefálico. La noticia cayó como un mazazo: el tumor era inoperable y ni siquiera podía biopsiarse. La única alternativa era iniciar un tratamiento de radioterapia para intentar frenar su avance.

Ante la urgencia, Florencia Gómez, mamá de Emma, recurrió a las redes sociales pidiendo ayuda económica para costear el tratamiento, que no estaba totalmente cubierto por la obra social. La respuesta de la comunidad fue inmediata y conmovedora. Sanjuaninos y personas de todo el país comenzaron a colaborar con dinero, mensajes de aliento y cadenas de oración. Incluso, desde México le escribieron para decirle que estaban rezando por Emma.

“La ayuda fue impresionante. No solo recibimos dinero, sino también muchísima fuerza espiritual. Se generó una red de amor tan grande que hasta hoy me emociona”, recuerda Florencia. Gracias a ese respaldo, Emma pudo realizar las sesiones de radioterapia. Los resultados no tardaron en llegar.

“Los médicos nos dijeron que el tumor no creció más, que se mantenía estable. No se logró eliminar, pero sí detener. Para nosotros, eso fue un milagro”, cuenta la mamá. Uno de los síntomas visibles del tumor era una desviación en uno de los ojitos de Emma, que con el tiempo y el tratamiento también se corrigió. “Eso me preocupaba mucho por el bullying, por el momento en que tuviera que ir a la escuela. Pero hoy ve perfectamente, como cualquier chico”.

Tres años después, Emma es una niña saludable, activa, que va al jardín de 5 años, juega, aprende y ríe como cualquier otra nena de su edad. Continúa con controles médicos regulares en el Hospital Rawson, pero sin necesidad de nuevos tratamientos ni procedimientos invasivos.

Florencia nunca olvida lo vivido ni a quienes tendieron la mano cuando más lo necesitaban. “Siento que tenía que contarlo, porque cuando estábamos tan mal, mucha gente se preocupó y ayudó. Hoy puedo decir que Emma está muy bien, y eso se lo debo a Dios y a toda esa cadena de solidaridad que nos salvó”.