La historia está cargada de sorpresas, datos llamativos y algunos que parecen sacados de la ficción. Los vínculos y las trayectorias muchas veces se pierden con el paso de los años y el olvido. Para el historiador sanjuanino Ricardo Sánchez, es fundamental rescatar acontecimientos y personajes que son parte de la historia local, por sus acciones como por sus vínculos en San Juan. El apellido Rawson en la provincia no es desconocido, pero para algunos sí lo puede ser el nombre de Luis María Belgrano Rawson. Quién fue y por qué lo recuerda la comunidad ajedrecista nacional a cien años de su fallecimiento.
El nombre completo del ajedrecista es Luis María Joaquín Bernardino Fernando Manuel Belgrano Rawson, quien nació en agosto de 1895 en Buenos Aires y tuvo un fuerte vínculo con San Juan, ya que su abuelo fue el famoso médico Guillermo Rawson, el sanjuanino que fundó la Cruz Roja y cuenta con una notable trayectoria en la provincia.
“A cien años de su partida, Luis María Belgrano Rawson es recordado como un ajedrecista notable, un joven cuya serenidad y talento marcaron la historia del ajedrez argentino. Su vida, entre Buenos Aires y San Juan, refleja la unión de la tradición intelectual con la raíz provincial”, destaca el licenciado Sánchez, quien realizó una amplia investigación sobre los orígenes de Belgrano Rawson, como también su trayectoria en ajedrez, donde supo destacar a nivel nacional.
Belgrano Rawson aprendió a jugar de joven mientras desarrollaba sus estudios en la Facultad de Medicina, logrando ascender a primera categoría sobre 1910. Para 1920 participó en el Gran Torneo Nacional que fue el primer campeonato argentino de ajedrez, donde tuvo una buena actuación, ocupando el noveno lugar de entre 23 jugadores.

Sánchez señala además que el ajedrecista fue protagonista en los Torneos Mayores de 1922 y 1924, en el histórico Match por Cable contra Nueva York y en el desafío de 1925 frente a Gimnasia y Esgrima de Rosario.

La figura de Belgrano Rawson es de vital importancia en el mundo del ajedrez, debido a su talento nato. “Fue un gran jugador que adoptó líneas de apertura muy modernas, que ejecutaba combinaciones con precisión asombrosa. De espíritu tranquilo, delicado y bondadoso”, indicó Juan Sebastián Morgado, Gran Maestro Internacional de Ajedrez, quien lo recordó junto a Sánchez con el propósito de recuperar la imagen del ajedrecista y ponerla en valor, mucho más en San Juan donde poco se conoce del heredero del linaje Rawson.
Falleció joven, alcanzando los 30 años, el 21 de enero de 1926 y sus restos descansan en la Bóveda Belgrano, del Cementerio de Recoleta. Al momento de su deceso, La Nación publicó un artículo donde definió el hecho como “una dolorosa pérdida para el ajedrez argentino”. Por su parte, la publicación de Ajedrez Americano de 1928 lo recordó como “el más correcto de los deportistas que haya tenido el ajedrez argentino”.

Para Sánchez, es importante destacar, recordar y poner en valor estas figuras que son parte de la historia, en este caso del ajedrez argentino, con un fuerte vínculo con San Juan.

