Cada vez que se habla de trabajo sexual en San Juan generalmente se hace foco en mujeres cis o trans que se dedican a la actividad, pero en los últimos años comenzó a darse un fenómeno que se viene consolidando con el paso del tiempo, y es la presencia de más hombres que encuentran en el trabajo sexual una salida a la crisis económica. Al aumento de oferta se suma una mayor demanda, lo cuál es llamativo teniendo en cuenta la crisis actual que atraviesa la actividad en la provincia.
Desde AMMAR San Juan (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina), su referente Mariana Castro aseguró que generalmente son hombres jóvenes los que se suman a la actividad. Hasta el último relevamiento que realizaron desde la asociación se contabilizaban alrededor de 70 masculinos dedicados al trabajo sexual en San Juan. Si bien en cantidad es menor en comparación a las mujeres, el número es llamativo dentro de sector que tradicionalmente se encontró dominado por mujeres.
“Siempre está la brecha de si se trata de un hombre hetero u homosexual. Sin embargo, hay muchos hetereos que ofrecen servicios a hombres, a hombres gay o a lo que conocemos como gay de closet que prefieren pagar y no tener problemas”, destacó Castro.
Lo llamativo es que, conforme a lo que se conversa en el interior de la actividad, varias son las mujeres que demandan el servicio en provincia. “Tres de cada diez mujeres prefieren pagar que buscarse un amante”, indicó Castro; enfatizando en que se ha vuelto un mercado rentable para los hombres que se suman brindando servicios heterosexuales.
La demanda en la actualidad está concentrada por el mercado femenino que busca más que nada hombres jóvenes, atléticos y discretos. Muchos de los contactos se realizan por medio de páginas destinadas a la difusión del trabajo sexual, ya que generalmente no suelen ubicarse en la vía pública como si sucede en el caso de las mujeres. Además, el mercado demandante es más discreto ya que aun suele haber mucho tabú y prejuicio hacia las mujeres que pagan por servicios sexuales, sean presenciales u online. Pese a ello, puertas para adentro hay clientela identificada, fija y que en ocasiones llega por recomendaciones.
En torno a lo que son las propuestas, las opciones son amplias y variadas. Uno de los sitios web que concentra la oferta de la provincia refleja perfiles desde jóvenes de 18 años hasta superar los 40 años; algunos aclaran que sus servicios son solo para el mercado masculino o femenino, mientras hay quienes abren el juego a parejas y tríos.
Las características del servicio también son variadas. Hay strippers, masajistas, servicios virtuales, acompañante, BDSM (Bondage; Disciplina y Dominación; Sumisión y Sadismo; y Masoquismo), fetiches, entre otros. En torno a los valores, las tarifas varían según el servicio y el tipo de trato que se tenga con la clientela, pero hay algunos que pueden llegar a cobrar hasta $200.000 por un servicio completo (con penetración). “El mercado masculino es rentable, mucho más que el femenino”, indicó Castro.
Si bien siempre hubo hombres vinculados a la actividad, en San Juan eran pocos. El crecimiento se comenzó a registrar desde el 2023 a la fecha y detrás de los motivos está en primer lugar el factor económico, encontrando en el trabajo sexual una salida laboral o un ingreso extra. Además, se considera un mercado más discreto el del trabajador sexual masculino, sobre todo si concentra su clientela en mujeres, hallando una mayor rentabilidad, mucho más de la que registra el trabajo sexual en general en la provincia, donde la caída de la demanda se percibe.

