Sólo alcanza con mirar dentro de un aula para darse cuenta que cada vez más pequeños usan anteojos, y así lo corrobora Juan Hernández, médico oftalmólogo, y Francisco Fornés, propietario de la óptica que lleva su apellido. A nivel nacional las estadísticas del Instituto Nacional de Oftalmología (INO), indican que cada diez niños, cuatro usan anteojos’. El fenómeno se reproduce en los adultos aunque con diferentes afecciones.

Entre las causas que originan este fenómeno figuran los defectos genéticos, las radiaciones ultravioletas vinculadas a los problemas de retina, y hasta el cambio climático en zonas como San Juan donde es muy común el síndrome de ojo seco y pterigion (consiste en un crecimiento anormal por inflamación de tejido de la conjuntiva. Este se inflama por falta de lubricación, por la exposición solar, el viento u otros agentes irritantes).

‘No conozco estadísticas, al menos en San Juan, que demuestren que las personas usen corrección a más temprana edad. Sin embargo mi experiencia personal y la de muchos colegas con los que tratamos el tema demuestra que el uso de corrección es cada vez más precoz. Son varios los factores que inciden en la disminución de visión en niños y adolescentes, en primer lugar, los vicios de refracción como la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía. En los recién nacidos la catarata congénita, el glaucoma congénito, retinoblastomía y la retinopatía del prematura, son las causas más frecuentes de pérdida visual’, indica Hernández.

San Juan cuenta, desde hace algunos años, con campañas de prevención que han permitido tener bajos niveles de estas afecciones en recién nacidos. ‘Efectivamente ese es el motivo por el cual se observan pocos casos en la provincia, y también gracias al seguimiento exhaustivo de los recién nacidos por parte de los neonatólogos y ofaltmopediatras’, agrega el profesional.

Sin duda que la primera recomendación por parte de los expertos en la materia es realizar controles oftalmológicos periódicos para detectar problemas visuales. ‘Siempre preferimos que se hagan antes de comenzar las clases. También hay que prestar atención a los niños con problemas de aprendizaje ya que a veces son chicos que no permanecen en sus lugares en el aula porque no distinguen correctamente la pizarra si la tienen lejos; o bien sufren de dolor de cabeza frecuente, lagrimeo, ojos rojos o excesivamente grandes’, indica Hernández.

También es importante que si hay antecedentes, es decir si los padres usan lentes, llevar al pequeño al oftalmólogo pediatra desde que nace. En general, la primera visita al especialista debe ser a los dos años ya que a esa edad se puede detectar y corregir alguna afección visual.

Hernández explica que si bien la miopía, el astigmatismo e hipermetropía son los problemas más comunes, muchas de las consultas se realizan por estrabismo, ojo ambliope y obstrucción de la vía lagrimal. ‘También en los exámenes de rutina se detectan problemas importantes como Glaucoma o Catarata congénita. Es muy importante detectar a tiempo patologías que de pasar desapercibidas provocan disminución importante de la visión, incluso la pérdida de ésta y algunos casos de patología tumoral que pueden causar la muerte’, agrega.

Los adultos

Los problemas visuales también se han incrementado en los adultos que usan más anteojos que antes, un dato que surge al momento de realizar los exámenes preocupacionales y en las pruebas para otorgar el carnet de conducir. ‘A nivel adulto se suman distintas enfermedades de la retina como la retinopatía diabética, desprendimiento de retina y degeneraciones maculares. Además de los vicios de refracción y las cataratas en los adultos, aunque cabe aclarar que la catarata es una patología que afecta a cualquier edad’, indica el oftalmólogo.

Hernández relata que algunas enfermedades de la retina ‘han sido vinculadas a la radiación ultravioleta y se está investigando su papel en la producción de algunas degeneraciones maculares. En cuanto al cambio climático y en zonas como nuestra provincia es muy común observar síndrome de ojo seco y pterigion’.

Del mismo modo, a la fecha, no está demostrado que el uso de computadoras u otro tipo de tecnología causen disminución visual, no obstante, Hernádez indica que los oftalmólogos ‘han observado un aumento importante en las consultas por molestias varias como puede ser somnolencia, ojo congestivo, cefaleas, picazón ocular, entre otras en personas que deben permanecer varias horas frente a estos dispositivos’.

En este sentido, Francisco Fornés explica que actualmente vienen cristales que bloquean el 90 por ciento de la luz azul y violeta de los aparatos electrónicos. Este nuevo sistema filtrante no altera los colores, admite tratamientos adicionales y sobre todo protege la salud visual.