Buena parte del primer piso del Club Sirio Libanés tiene más vida que nunca, a partir de este mes. Es que si bien ese espacio supo ser -durante años- biblioteca, presidencia de la Sociedad de Socorros Mutuos, oficina de reuniones, hasta un gimnasio, sala de baile y sala de juegos de mesa, inclusive los "paisanos” más nostálgicos recuerdan los carnavales en la terraza, hacía un tiempo ya que no tenía uso y estaba desocupado.

Pero ahora esta parte del mítico edificio céntrico prácticamente no tiene descanso. Funciona de 8 a 15 y de 17:30 a 1 de la madrugada como un multiespacio para hacer un alto en la tarea o para instalarse y trabajar desde ahí o para ir a tomar algo y comer rico a toda hora. Es la sede de una nueva sucursal de Tres Cumbres que no sólo es la marca de los alfajores y un café, sino que además es un emprendimiento gastronómico que busca innovar en el concepto de co-working o lo que es lo mismo que un ámbito propicio con todas las comodidades, requerimientos tecnológicos y de confort para poder trabajar como si se estuviese en una oficina propia.

"Nos parecía maravilloso poder ser parte de este edificio con tanta historia y tanto aservo cultural pero a la vez nos generó un gran desafío ofrecer una alternativa distinta para San Juan como es el tema del co-working que hasta ahora no existía en la provincia, tal como lo estamos ofreciendo y que es una tendencia en todo el mundo, especialmente entre los más jóvenes que son más libres y que no quieren atarse a un lugar fijo. Lo que hemos hecho es volver a darle vida al primer piso del Sirio Libanés y a su terraza”, dicen más que satisfechos, Patricia Félix y Gustavo Platero, los propietarios de Tres Cumbres.

Está de más decir que el lugar es abierto a todo público, se tenga algún vínculo con la entidad madre que le abrió sus puertas, se sea socio o no. "Es para los turistas pero especialmente para los sanjuaninos”, dicen.

Qué es lo distintivo del café: una carta por demás interesante -que incluye cafetería, alfajores y pastelería caseros, tés y leches vegetales, frappes, jugos naturales prensados en frío, limonadas, cervezas artesanales y tragos, tablas de fiambres y de sabores árabes (como el trío de hummus de garbanzo, berenjena y o kebbe), sandwiches con panes caseros y de masa madre o brioche, ensaladas y postres (con una línea de sabores dulces árabes- y una ambientación super cálida -por los colores del tapizado de las sillas y sillones que en muchos casos son parte del moviliario del club que se rescató de los depósitos y se recicló, las plantas y la música que reina ahora en el lugar-. Hay mesas ratonas, barras con banquetas y hasta un mesón con capacidad para un numeroso grupo de amigos para elegir. Pero además por estar inserto en el contexto de un edificio declarado Monumento Histórico, Artístico y Cultural tiene muchos rincones con columnas y decorados árabes pero además vistas de la ciudad inigualables por estar en altura.

 

Claro que si de vistas se trata, hay que decir que la cocina es a la vista -todo está al alcance de la mirada del comensal- y un detalle que no es menor para quien, por ejemplo mantiene reuniones allí, es que sigue los parámetros de lo que se llama cocina sin olor, ya que todos los platos se preelaboran en la fábrica que la firma tiene a pocas cuadras y se termina de ensamblar en el lugar. Así se evita impregnar el ambiente de los olores propios de una cocina, sin dejar de servir comida es fresca y del día. "Nuestros platos no tienen conservantes y se adaptan a las necesidades del público porque tenemos opciones veganas, vegetarianas, para personas que padecen celiaquía o no pueden consumir determinados alimentos. Por supuesto, que quien come carne tiene propuestas también”, agrega Patricia.

El dato

El nuevo Tres Cumbres -que se suma al de la calle Rivadavia y Mendoza y al de la calle España en las cercanías del Centro Cívico- está ubicado en el primer piso del edificio del Club Sirio Libanés (Entre Ríos antes de Avenida Libertador). Tanto en el interior como en la terraza está previsto la realización de eventos privados, presentaciones institucionales o empresariales e inclusive noches especiales con show de música en vivo y exposicones de arte.

Hay capacidad para 90 personas, cifra que puede multiplicarse, dada las dimensiones del lugar. De hecho, para aprovechar mejor la luz ambiente de la terraza, se ha colocado una tela que deja pasar los rayos del sol y no restringe la vista de muchos rincones del edificio, arquitectónicamente llamativos por su sello moro.

Ofrecen para quienes buscan privacidad una sala para mantener reuniones a puertas cerradas y una especie de oficina para compartir con vista a la Avenida Libertador. En todos estos ambientes hay climatización, wi-fi, impresora, enchufes múltiples y moviliario acorde a la necesidades. Lo único que hay que llevar, es la computadora personal.

Para hacer reservas basta contactarse por redes sociales (Instagram, Facebook y mensajería de Google Maps) o por mail a cafetrescumbres@gmail.com.

Entre dos tapitas

 

Aunque hace un tiempo que Tres Cumbres amplió su oferta gastronómica con sabores caseros (que van desde los panes hasta tortas, budines y otras delicias de pastelería), su fuerte indiscutible -de hecho son su razón de ser desde hace poco más de 3 años- son los alfajores, producto que también ha ido incorporando opciones. A los tradicionales se suman los alfajores de autor que tiene tres líneas: frutal, de frutos secos y especial mix.

Los alfajores de estreno son los de uva, arándanos, frambuesa, naranja y merengue, pasas y moscatel, nuez y merengue, alcayota y pasas y alcayota y nueces, moca, lemon pie, banana Split y cabernet sauvignon. Cuestan 70 pesos cada uno.

 

Fotos: Maximiliano Huyema y colaboración Tres Cumbres