Los chicos de Niquivil y de Pampa Vieja, el martes pasado, se subieron a las 5 de la madrugada a un colectivo que los trajo hasta el Museo de la Historia Urbana, en el Parque de Mayo. Venían entusiasmados con poder mostrar las iniciativas que durante buena parte del año trabajaron en las aulas de las escuelas que están ubicadas varios kilómetros antes de llegar a San José de Jáchal, en zonas rurales y con muchas necesidades.


Al mediodía volvieron a subirse todos al mismo micro, pero con la satisfacción de ser, en ambos casos, los ganadores de 1 millón de pesos (cada uno) para llevar adelante los proyectos con los buscaron llevarse el premio de las fundaciones que conforman el Grupo Petersen, en cada una de las provincias donde tienen sedes bancarias.


Esta semana se hizo la presentación en  sociedad de las 28 iniciativas de 18 escuelas secundarias que se presentaron al concurso en San Juan -las que pasaron un proceso de formación de 6 meses en áreas como ABP que es lo mismo que Aprendizajes Basados en Proyectos, Tecnología y Matemática y luego el paso a paso para convertir la idea en proyecto- ante las autoridades de la Fundación del Banco San Juan y distintos ministros de la provincia. 


Esta vez -a diferencia de las ediciones anteriores del concurso- hubo dos ganadores: uno para nivel básico, otro para nivel orientado. Quienes tuvieron la responsabilidad de elegir fueron Adrián Moscovich (contador y fundador de FiGE - Facilitadora en Innovación y Gestión Educativa), Claudia Agnelli (la arquitecta que es Directora Centro Anchipurac y la única sanjuanina del jurado), Rebeca Anijovichn (profesora en Ciencias de la Educación y magíster en Formación de formadores de la UBA), Diego Golombek (doctor en Biología UBA e investigador del Conicet, dirigió el Instituto Nacional de Educación Técnica), Iñaki Maztequi (consultor en Gestión Ambiental BIKOnsulting), y Ramiro Nasta (master en Políticas Educativas de la Universidad Di Tella y coordinador ambiental BCSD Australia).


Dentro de unos días, más precisamente el 7 de diciembre, los estudiantes de Niquivil y Pampa Vieja otra vez volverán a ponerse en consideración de un jurado, esta vez para competir entre las iniciativas del resto del país. Ese día se conocerá quien recibirá 1.000.000 más de pesos, aportados por el mismo grupo económico.


Mientras tanto, las 18 escuelas locales (Colegio Jesús de la Buena Esperanza de Barreal, Colegio Integral, Colegio Nacional Pablo Cabrera, Colegio Parroquial San Juan Bosco (San Martín), Colegio Secundario Nuestra Señora del Rosario de Andacollo (Chimbas), Escuela Agroindustrial de 25 de Mayo, Epet Nº 4 y N¦ 2, Escuela 12 de agosto de Pocito, Escuela de Comercio Alfonsina Storni de Caucete, Colegio San Nicolás de Bari, Colegio San José, Escuela Julia León, Colegio Parroquial de Santa Lucía, Colegio Nuestra Señora de Luján y Escuela Presidente Avellaneda) recibieron de parte de la Fundación Banco San Juan dos premios super valiosos: un kit de robótica y un ejemplar de cina-cina, retamo o espinillo para que florezcan en sus predios.


Tierra fértil

Nicole, Rosalía, Zaira, Axel, Franco y Nazareno, apenas seis de los alumnos de 5¦ y 6¦ año de la Escuela de Nivel Medio de Pampa Vieja, trasladaron con mucho cuidado las muestras de los eco-ladrillos que ellos mismos hicieron en dos versiones: de tamaño tradicional (más grande y más pesado) y otro compacto. Querían demostrar y demostrarse que con ayuda de alguna maquinaria -como una adobera y una compactadora que consiguieron los profesores como María Vera (de Economía Social), Joel Quiroga (profe de Matemática) y Jorge Neira (de Tecnología)- mucha investigación y con los recursos que tenían a mano se puede hacer algo útil.

¿Cómo llegaron a proponer esta idea? Ellos observaron dos realidades: la falta de viviendas en el pueblo y la cantidad de plástico -especialmente botellas- que se descartan pero a su vez la multiplicación natural de la jarilla en cualquier rinconcito de tierra. "Con barro más el agregado de plástico molido, la jarilla y la misma paja que se le da de comer a los animales obtuvimos un ladrillo muy resistente ya que hicimos pruebas de peso y humedad, que a su vez es sustentable y más barato. También es menos contaminante en su proceso. Incluso como tiene jarilla ahuyenta los insectos y sirve para reemplazar el adobe. Nos gustaría hacer ladrillos para la gente que quiere tener su propia casa y por qué no para hacer una casa de los estudiantes", explicaron los alumnos felices del logro. 


Ellos ya se planifican hacer una cooperativa entre estudiantes, docentes y la comunidad para seguir edificando su proyecto. Ahora tienen 1 millón de pesos para invertir.


Aires de superación 

Hace tanto calor en Niquivil que los chicos pensaron que una forma para soportar las altas temperaturas, podría ser con aires acondicionados, claro que por cuestiones económicas e inclusive de consumo de energía no es muy factible lograrlo. De hecho, si bien algunas casas cuentan con este artefacto que da bienestar, en la escuela de Nivel Medio del lugar, sólo tienen instalados estos aparatos en la dirección y la biblioteca. El resto del establecimiento tiene ventiladores. O sea que los aires son un verdadero lujo.

Buscando alternativas descubrieron que basura tecnológica -es decir dos disipadores de computadoras "que es lo que hace que circule el aire", un cooler o el ventilador que refrigera los equiposy 2 fuentes de alimentación- y comprando solo placas termoeléctricas, obtuvieron un resultado sorprendente: un rectangulito con los elementos necesarios que permite renovar el aire del ambiente y como si fuera poco, aprovecharon diferentes partes de computadoras en desuso. La eficiencia de sus "aires" la pudieron corroborar porque hasta hicieron mediciones de temperatura en el exterior e interior de diferentes habitaciones, usando y sin usar el pequeño prototipo.


Como quieren concretar si o si el proyecto, según contaron los estudiantes de 3¦ año Mateo, Michel, Renzo, Thiago y Jerónimo, ya hicieron un relevamiento de las computadoras en desuso que hay en los establecimientos educativos de los alrededores. Las que sin lugar a dudas, les podrían -con su intervención- ayudar a pasar un verano más fresco a sus pares.


El trabajo lo hicieron con ayuda de distintos profesores (Daiana Liquitay de Formación Ética), el bibliotecario Dante Balderramo y el profe de música Axel Retamal, que es quien entiende de Programación, más la directora Ana Valeria Ruiz).  Por segundo año consecutivo, la escuela ganó este premio, con una iniciativa para generar un Observatorio de Biodiversidad y así proteger y recuperar los ambientes nativos de la amenaza de los incendios intencionales. El proyecto ya ha dado algunos pasos.

Por Paulina Rotman
Fotos Maxi Huyema