Basta llegar hasta el rinconcito que se destaca en su local de siempre, para comprobar que Mariana Baigorrí como chef, no se limita a ofrecer sus productos para los eventos -que van retornado ahora que se ha tranquilizado la pandemia- o para cumplir con los encargos. Ahora abrió su propia "boutique" de pastelería y delicatessen pero también de objetos de decoración y diseño textil. Está en su misma pastelería Comeme Tortas con Diseño y funciona de martes a domingos.

La idea es que allí los clientes puedan encontrar cosas ricas para satisfacer más de un antojo, a cualquier hora y sin tener que hacer reservas o pedidos previos ni tener ninguna excusa de celebración de por medio. Es más, la propuesta encierra mucho mas que una simple pastelería, porque de allí se puede salir con un combo delicioso pero a su vez original, moderno y vistoso, con vajilla y regalería incluida.

Sin temor a exagerar se podría decir que Mariana es una emprendedora inquieta. Más allá de estar innovando permanentemente en sus propuestas para que cada vez sean más ricas, diversas y cautiven por los ojos ya que sus tortas son de diseño. Siempre busca cómo sorprender. De hecho, en plena pandemia, se le ocurrió lanzar la posibilidad de un plan gastronómico para que el o la cumpleañera vayan a tomar un par de clases a su espacio y armar su torta con sus propias manos. La opción incluía además los ingredientes, la decoración y un set de anotadores para llevar secretos y recetas por escrito, más las fotos de ese momento, para que la experiencia perdure para siempre.


También casi al mismo tiempo incorporó una línea de textilería para darle sentido a sus preparaciones. Entonces, además de recibir un paquete lleno de cosas dulces, el agasajado podía soplar las velitas sobre un mantelito o un individual de diseño incluido en el combo.

No conforme con todo eso, siguió buscando otras alternativas. Empezó haciendo un stock de postres en los meses en los que la pandemia limitaba estrictamente hacer festejos o salir a comer afuera. Cada vez que sonaba su teléfono, ella tenía algo para ofrecer y se valía de la ayuda de un delivery para hacer llegar el encargo a sus clientes. De a poco, esta decisión fue el puntapié inicial para comenzar a construir el propio salón de ventas al público. Ahora, todos los días, incluidos sábados y domingos, se consigue una serie de productos "regulares" de la carta y alguna que otra novedad dulce como los panes de masa madre, las tartas de peras con jengibre a la naranja o el cheescake de frambuesas y frutillas, los budines con amapola y cítricos, sólo por citar algunos ejemplos. Se puede comprar una torta, un budín o una tarta entera o dividida en porciones. Eso depende de cada cliente.


Entusiasmada con la respuesta los primeros días, se ocupó por ampliar y diversificar la oferta: sumó objetos de los mismos emprendedores y proveedores para armar desayunos.

Por eso es que en el lugar además vender Cheescake, Tiramisú, el box matero (con brownie, alfajores de maicena, cookies con chips de chocolate y alfajores de choco Nutella), Lemon Pie, galletitas de sabores varios, Tarta Toffee, Crumble de manzanas, Rogel y macarons, entre otras dulzuras, hay velas aromatizadas (de las emprendedoras Dos hermanas), vajilla de Imaginaria Cerámica y de Rompe Paga Cerámica, que además hace piezas únicas como porta macetas y otros objetos de decoración. Entre los estantes hay para elegir mantelería, individuales y elementos textiles de cocina como gorros y hasta delantales o bandejas (de Almacén de manteles). Pero aparte, una caja de galletas o una tarta puede complementarse a la perfección de un ramo de flores (de Alo Chiqui Baumann) o una planta de Raíz Paisajismo.

No es una sociedad pero si un "ayudarse mutuamente" entre quienes apuesta al diseño.


"Si ya era tentador el aroma que hay en el lugar, con las nuevas incorporaciones sumamos más atractivos con los objetos de diseño. Porque nuestra propuesta integral es no sólo ver la pastelería como comida cuidada desde el inicio de la preparación, sin conservantes ni productos artificiales, pero además con decoraciones originales; sino que también entenderla como un regalo. Aquí se puede armar box de obsequio al gusto de quien va a recibirlo: con productos dulces y con muchos otros detalles que van a perdurar para siempre", asegura la pastelera.

Un buen ejemplo

La degustación de galletas se ha vuelto tendencia y una de las opciones más requeridas por lo que por las características de este producto no es necesario comerse todo lo que trae una caja de desayuno o de merienda en el mismo día, sino que pueden conservarse -con la misma calidad y frescura- por treina días. Esa fue la razón por la que Mariana Baigorrí las incluyó en sus combos para el día de la Madre. La propuesta tenía dos precios, de $3.500 (Premium) y $2.500 (el box de taza). El primero traía galletitas de Red velvet, Nutella Kinder Ferrero, frambuesa pistacho y chocolate blanco; alfajor brownie con dulce de leche, de chips con insert de chocolate, de zanahoria y jengibre con insert de queso; de críticos y amapola con insert de queso; mantecado de frambuesa; mantecado de té de matcha, de mantecado de cacao, mantecado de nuez, cuadrado struesel de frambuesa. También macarrons de pistachos. Este caja se complementaba con una taza y tetera de cerámica artesanal (de Imaginaria cerámica) más un individual de tela en composé del Almacén de manteles.


La segunda opción solo trae una taza y solo algunas de las dulzuras (8 variedades), por supuesto en menor cantidad, porque hay 1000 pesos de diferencia entre una y otra.

Obviamente hoy ya no hay tiempo de encargar estos box, pero seguramente quién no haya comprado un regalo para la mamá y se acerque por Manuel Zavalla 686 (norte), ex calle Cabaña, en Rivadavia, va a poder armar su propio presente con muchos sabores deliciosos y tentaciones dulces.


El espacio abre de martes a sábados de 10 a 13:30 y de 17 a 21 y los domingos de 10 a 14.

Por Paulina Rotman
Fotos: colaboración Enriqueta Benavídez y Mariana Baigorrí