Muchos varones ya dejan asomar sus tatuajes por encima del cuello o por debajo del puño de la camisa cuando antes los ocultaban, sobre todo para ejercer algunas profesiones. Las chicas tampoco dudan en aumentar el tamaño y tipo de imágenes en su cuerpo, al punto que en un par de años se ha cuadruplicado la cantidad de tatuajes que realizan los artesanos de la piel, aun cuando esta actividad no está controlada por Salud Pública.

El tema es que si no se utilizan los elementos descartables y colorantes adecuados, pueden ocasionar serios daños en la salud como el contagio de enfermedades (VIH, hepatitis, entre otras) o alergias, y lo que es peor, si no se toma conciencia de que son para toda la vida y se intentan quitar con laser, en la mayoría de los casos queda la sombra, marca o una cicatriz, de acuerdo con lo señalado por la médica especialista en dermatología, María Rueda de Pastor.

Si bien los "tatuadores" consultados cuentan con hornos esterilizadores, autoclaves y material descartable, indican que hay que tener mucho cuidado con verificar el tipo de colorante que se usa porque los que contienen plomo entre sus componentes son altamente nocivos para la salud. Los ideales son aquellos de origen vegetal o acrílico, y mejor aún si están autorizados por el INMAT (Instituto Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica).

"Si no cuidamos a los clientes tampoco nos estamos cuidando nosotros. Por eso es que en esto es necesario generar confianza porque la gente viene gracias al boca en boca, porque sabe que usamos material descartable y lo abrimos delante de cada persona, que sacamos los materiales del horno esterilizador, y todo aquello que sea necesario para el cuidado de la salud"", explica Matías Cavalli, enfermero universitario, dedicado a esta actividad desde hace más de 15 años en su local de Dr. Tattoo.

A la tendencia en alta se suman otras curiosidades tales como la edad de quienes se tatúan ya que en general se piensa que son adolescentes. Esto ya no es así. Actualmente ha subido la edad de las personas que buscan marcar su cuerpo y el promedio ronda entre los 25 y 40, aunque algunos de más de 60 años han llenado su cuerpo de tatuajes en los últimos dos años.

"Tatuarse es algo ancestral, lo que va cambiando es la moda. Antes se usaban más los dibujos con cierto simbolismo, luego las letras chinas y ahora piden desde flores, animales, o lo que se les ocurra, porque está más vinculado con lo mediático. Ven que en la tele algún famoso usa un tatuaje y se animan a hacerlo"", dice Claudio Abadía, de Funky, quien aprendió la actividad en diferentes cursos hechos en Buenos Aires.

Tanto Matías como Claudio cuentan que hace cinco años hacían 15 o 20 tatuajes al mes, y actualmente pueden llegar a esa cantidad en un sólo día. Todo depende del tamaño y complejidad del dibujo ya que algunos pueden hacerse en media hora y otros demandan varias sesiones que no pasan de los 3 a 4 horas cada una, según el tatuador. En general el promedio de cada uno es de 200 en un mes contra 50 hace un par de años. Un altísimo crecimiento.

Tampoco los precios son un impedimento, y tienen una base que oscila entre los 60 y 70 pesos (chiquitos, simples y de un color), hasta montos muy superiores según el caso y la cantidad de colores utilizados.

Los posibles riesgos comprenden desde la transmisión de VIH, hepatitis o todo aquello que pueda contagiarse a través de la sangre. La doctora Rueda de Pastor, especializada en dermatología, indica que "hemos tenido experiencia con tatuajes que han provocado tumores malignos por el uso de tintas inadecuadas que han degenerado las células. También personas que han intentado quitárselo, incluso con técnica de laser y les ha quedado la marca peor que el tatuaje por la reacción de la piel. Por eso lo primero que se debe tener en cuenta es que es algo que queda para siempre y que si no se hace como corresponde puede ser perjudicial para la salud, teniendo en cuenta que no lo hace un profesional en medicina".

Lo cierto es que resulta curioso ingresar a los lugares donde se realizan tatuajes ya que exhiben un certificado higiénico - sanitario que habilita el lugar, pero no la actividad que allí es ejercida.

Sucede que en el 2005 se sancionó la ley Nº 7635 que en su artículo primero indica que "las prácticas de tatuajes en la piel y colocación de piercing, sólo podrá ser efectuada en establecimientos habilitados por la Secretaría de Salud Pública de San Juan"", pero esta norma nunca fue reglamentada y por ende, no aplicada.

Federico Ozollo, responsable de Saneamiento de esta repartición, indicó que "la reglamentación es básica para realizar los controles, pero al no tenerla solo podemos habilitar el lugar y no la actividad".

La ley no sancionada también establece que los artesanos dedicados a ésto deben contar con libreta sanitaria, que no se pueden practicar tatuajes en menores de 18 años sin el consentimiento de los padres, el uso de material descartable y hornos esterilizadores, entre otros aspectos.

Más allá de toda esta situación real y concreta la gente sigue eligiendo tatuarse por lo que Ozollo recomienda que un factor a tener en cuenta es el tipo de colorante que se usa. "Hay que ver que los productos que se utilizan para dar color al tatuaje estén autorizados la ANMAT, ya que no alcanza con que el envase diga que esté libre de plomo ni mucho menos. Sí o só debe tener esta autorización".

Tatuajes más, tatuajes menos, lo primero que hay que cuidar es la salud y verificar que el lugar donde se realiza el tatuaje cumpla con las normas de la lógica y la responsabilidad hasta tanto sea regulada la norma.