4 de abril de 2010 - 00:00

Más vale prevenir que curar

A pesar de que este dicho popular es tan difundido y en salud es una premisa, las madres no cumplen con las vacunas obligatorias que previenen enfermedades mortales.

A partir de los seis meses decae el cumplimiento de la aplicación de las dosis obligatorias, al parecer por negligencia familiar.

Este año se suma la de la gripe A, casi como una más del calendario, para combatir lo que el año pasado fue declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud.

El 30 por ciento de los chicos que viven en San Juan no tiene el calendario de vacunación completo sin distinción de estrato socio económico. Un dato alarmante que Salud Pública pretende revertir en función de que esta es la medida preventiva más eficaz para tener niños y adultos libres de muchas enfermedades.

¿Qué motiva que un padre/madre no cumpla con esta práctica gratuita para que su hijo este sano?. La doctora Frida Capato, titular de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de la provincia, estima que "que nuestra sociedad no está convencida de la prevención, que es algo que nos cuesta mucho y a todos".

Esta falta de toma de conciencia de lo que significa prevenir en salud se repite en la adultez cuando la gente deja de hacerse controles periódicos que son necesarios como el papanicolau, mamografía, análisis generales, ya que siempre se postergan por algún motivo.

"La vacunación se cumple más o menos en un 70 por ciento, pero no totalmente. De cero a once meses no es parejo el cumplimiento, los pequeños tienen las primeras que se colocan apenas nacen y después están las dosis de los dos, cuatro y seis meses, pero en este último caso hemos notado que baja en porcentaje. Parece que la mamá se relaja, no se preocupa demasiado, piensa que ya tiene dos dosis, y el problema es que son contra la polio", explica la experta.

Pero la negligencia no termina aquí, por el contrario se podría decir que empieza porque muchas madres comienzan a demorar la colocación de las vacunas cuando los hijos cumplen el año, y en algunos casos no son aplicadas por causas que "se desconocen o porque llega el segundo hijo y la mamá se olvida o se deja estar", dicen en Salud Pública.

Por este motivo es que en forma permanente se realizan campañas para motivar a la población a que cumpla con el calendario gratuito de vacunación.

"La gente no debe perder de vista que se vacuna contra enfermedades que pueden ser mortales", dice Capato.

El plan

El programa regular de vacunación lleva años de práctica y cubre gratuitamente las vacunas contra la tuberculosis, hepatitis A y B, difteria, tétanos, sarampión, rubéola, poliomielitis, entre otras (ver infografía de calendario), a los chicos de 0 a 11 años.

Las dosis están disponible en todos los vacunatorios de centros de salud de la provincia, hospitales centrales y periféricos.

En general éstos cuentan con suficiente dotación aunque existe la posibilidad de que alguna no esté disponible por razones logísticas teniendo en cuenta que salen de Buenos Aires hasta cada región y de allí a cada vacunatorio. No obstante, las autoridades del área aseguran que en caso de que esto suceda en pocos días se soluciona el problema.

Para tener en cuenta

La colocación tiene pocas contraindicaciones por ese motivo es que desde Epidemiología, la doctora Capato explica que "nosotros hacemos mucho hincapié en el efector (quien aplica la vacuna), porque a veces tiene como falsas contraindicaciones de esa oportunidad de vacunación. Suele pasar, por ejemplo, que ve que el chico está un poco resfriado y no le coloca la vacuna, y eso es un error ya que se puede colocar perfectamente".

Sólo están contraindicadas cuando existen enfermedades serias de la piel; problemas neurológicos en actividad (para evitar crisis convulsivas); alergias muy profundas que se hayan desatado con una vacuna anterior o tratamientos de enfermedades severas.

En cuanto a los efectos adversos pueden llegar a aparecer con aquellas que contienen toxoide tetánico que forman una especie de pápula (sobre elevación de la piel), porque se trata de vacunas con liberación lenta, pero debe ceder a las 48 horas.

También los estados febriles que pueden provocar algunas de ellas deben ceder a los dos días como máximo. De lo contrario hay que consultar al médico de inmediato.

La recomendación general es que se cumpla el calendario en las edades indicadas, salvo en algunas excepciones como por ejemplo, el recién nacido que no tiene los dos kilos necesarios para ser vacunado. En este caso habrá que esperar a que supere ese peso para poder hacerlo ya que recién entonces cuenta con la masa muscular y la respuesta inmunitaria necesaria.

Otro de los miedos que existen en algunas personas es que al colocar una vacuna pueda ingresar algún virus, germen o bacteria. La respuesta lamentablemente es positiva, aunque no es algo común de ver, según explican en Epidemiología.

Puede suceder que se produzca un absceso, es decir una afección sobre agregada que generalmente son producidos por los gérmenes de la piel que aprovechan para introducirse durante la aplicación.

"Es cierto que puede producirse una cosa así, por eso es muy importante la higiene de la zona. Antes se usaba algodón con alcohol, ahora solo se limpia con agua. Puede ser que por un descuido o problema del momento se produzca luego un absceso pero hay que aclarar que eso es muy raro", explica la especialista.

Lo cierto es que las vacunas indicadas en el calendario aprobado a nivel nacional son fundamentales para contar con una población sana.

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