Es primordial saber que no todos las plantas admiten hacer esquejes y ni siquiera se hacen de la misma manera según el tipo de especie vegetal. Y, para continuar debemos decir qué es un esqueje: Tallo, rama o retoño de una planta que se injerta en otra o se introduce en la tierra para reproducir o multiplicar la planta. Aclarado esto que es importante para que la propagación llegue a buen puerto. 


A simple vista, hacer esquejes es cortar un tallo de una planta para conseguir otra exactamente igual. Hasta aquí vamos en teoría, ahora la práctica es bien distinta, ya que incluso el corte determina el éxito de nuestra futura planta. Pero no es lo único que influye en su buen devenir. Además hay otros aspecto decisivos que no solemos tener en cuenta, como la época del año o dónde trasplantemos nuestro proyecto de planta.


Por el peso que todos esos detalles tienen y por lo habitual que es hacer esquejes, hoy veremos en detalle cuál es la mejor manera de llevarlos a cabo. Una mini guía de consejos que te permitirá reproducir tus plantas sin sobresaltos.


1. Cuándo hacer esquejes

Aunque podamos creer que cualquier momento del año es bueno para hacer esquejes, no es así. Para poder arraigar correctamente, estos pedacitos de planta necesitan temperaturas suaves y un determinado grado de humedad. Un aspecto, este último, fundamental ya que solo gracias a esto podrán generar raíz sin deshidratarse. Hay que contemplar que es fundamental hacer esquejes en épocas de crecimiento vegetativo. Aprovechar ese ciclo natural de la planta nos permite fomentar que la planta crezca y genere nuevas hojas o raíces de manera sencilla. Por todos estos motivos, hay dos épocas estrella del año para hacer esquejes: primavera y otoño. Y, casualmente, esta última estación coincide con el momento de poda de algunas plantas. Una oportunidad fantástica para poder aprovecharlos como futuras nuevas plantas.


2. Qué necesitamos para la tarea

Un aspecto para nada secundario, y que tenemos que planificar en dos aspectos: con qué cortar y dónde plantar. Para hacer esquejes correctamente, es fundamental elegir bien con qué.  Empecemos por el primero: por elegir las herramientas de poda. En el caso de especies vegetales con tallos blandos o ligeramente leñosos, necesitaremos una tijera de poda de mano. Fundamental: que sea delgada y afilada. Esto es importante, ya que la idea es hacerle el menor daño posible a la planta madre. Tan vital como que la herramienta que utilicemos esté convenientemente limpia, para evitar cualquier enfermedad. Si nuestra intención es hacer esquejes de arbustos o árboles pequeños, necesitaremos una sierra de poda rígida. Comprendido con qué hacer el corte, veamos qué necesitamos para cuidar de nuestro esqueje. Aunque algunas plantas admiten ser cultivadas en un vaso hasta echar raíz, lo ideal es colocar nuestros esquejes en una bandeja de semillero o macetas de fibra de coco. Pero, incluso más importante que el contenedor, es qué tipo de sustrato utilicemos. Dado que los esquejes necesitan humedad, lo ideal es optar por turba negra o por un sustrato para semilleros. En el caso de esquejes de plantas leñosas como el rosal, los plantaremos directamente en el suelo. Tampoco está de más contar con hormonas enraizantes o decantarnos por un sustrato que las incluya. Gracias a ellas, las probabilidades de prosperar de nuestro esqueje crecerán exponencialmente.


3. Cómo hacer esquejes 

Antes de lanzarnos, es fundamental conocer un poco más de la planta. Aunque pueda parecer secundario, no lo es. Hay especies vegetales que no admiten la propagación por esquejes, y saberlo nos evitará llevarnos el disgusto de ver que nuestra futura planta no prospera. Antes de lanzarnos a cortar sin ton ni son, veamos algunos ejemplos de las plantas que más se prestan para hacer esquejes. Y lo que es más importante: la manera ideal de hacerlo en cada uno de los casos.


Potus, begonia, alegría de la casa o geranio: lo ideal es cortar un tallo e introducirlo en un vaso con agua hasta que eche raíces


Planta del dinero, lavanda, romero o albahaca: necesitan un sustrato húmedo y rico para enraizar correctamente.


Rosales, hibiscus y hortensia: aprovechar la rama podada del otoño, y plantar directamente en suelo.


4. Cómo se elige

Una vez descubierto si la planta admite o no hacer esquejes, es momento de pasar a la acción. Y es que no debemos cortar sin más, sino hacer un pequeño ejercicio de observación para elegir al mejor candidato posible. Lo ideal es aprovechar un tallo tierno que veamos sano y flexible. Uno que haya nacido esta temporada, que esté en plenitud y que no supere los 30 cm. Estas dimensiones dependen, también, de la especie vegetal de la que queramos hacer esquejes. En el caso de los arbustos y las plantas de pequeño porte, bastará con una rama de entre 5 y 10 cm. Para cortar, lo ideal es hacer la poda en la base de la yema y en diagonal. Es importante que nuestro corte sea lo más limpio posible, para evitar dañar el resto de la planta. También es importante cortar en bisel en la parte superior de la rama o tallo. De esta manera, nuestro pedacito de planta no tendrá intención de crecer y concentrará toda su energía en crear raíces.


 5. Cómo cultivar el esqueje 

Si la especie que queremos propagar se cultiva en agua, es sencillo. Día tras día podremos ir viendo su evolución, y contemplar cómo nacen sus raíces. Sin embargo, la mayor parte de los esquejes demandarán un tratamiento diferente, y es en esos casos particulares en los que vamos a hacer hincapié.


Esquejes de plantado en semilleros: imprescindible preparar los semilleros con un buen sustrato, haciéndole un buen agujero de drenaje. Es importante no apelmazar la tierra: si está aireada, favorecerá la oxigenación de las futuras raíces. Si utilizamos un producto enraizante, lo ideal es cubrir la base del tallo antes de introducirlo en la tierra. Con la siembra preparada, colocar en un lugar de sombra y regar como si se tratara de una lluvia fina


Esquejes de plantado directo en suelo: en el caso de estas plantas, como rosales y hortensias, es fundamental utilizar un producto enraizante. Solo así lograremos que arraiguen. Lo ideal es acondicionar previamente el lugar de plantado y hacer con un palo o un cilindro delgado el hueco en el que incluiremos nuestro trocito de planta. Importante regar después, y hacerlo cuando veamos que la superficie de la tierra está seca. Independientemente del tipo de siembra, hay otro truco importante para hacer esquejes. Y es bastante lógico. Antes de plantarlos, retiraremos todas las hojas inferiores del tallo y los botones de flor si existen. De esta forma, nuestra futura planta podrá ahorrar energía para el crecimiento de su raíz.