Todo comenzó en un hostel de Tilcara, una noche de febrero del año pasado a la orilla de una improvisada fogata. Allí se conocieron Pablo Francisco y Gabriela Alvarez, dos viajeros de Córdoba y Buenos Aires respectivamente, que anhelaban recorrer toda América Latina. Hasta ahí todo parecía un sueño que decidieron hacerlo realidad. Así fue que luego de elaborar un proyecto, partieron en un colectivo Mercedes Benz, modelo 95, junto a otros 17 aventureros, seis de ellos sanjuaninos, a un viaje que durará un año atravesando 20 países, 560 destinos y 15 islas en un total de 35 mil kilómetros. A eso se suma que llevarán cine argentino, música, teatro y danzas locales a comunidades alejadas de las principales ciudades americanas.
Ayer a las 4 de la tarde salieron desde Córdoba, dos chilenos, un colombiano, dos bonaerenses, una paraguaya, una mendocina, seis cordobeses y seis sanjuaninos que tienen como primer destino Catamarca, Salta y Jujuy, luego pasarán a Bolivia y así continuarán por la costa Este hasta México. El regreso será por la costa Oeste hasta Venezuela desde donde partirán a varias islas para luego bajar a Brasil y retornar por las Cataratas del Iguazú hacia Argentina.
Al poco tiempo de regresar de Jujuy, Pablo sufrió un accidente en su Jeep y ese fue el detonante que lo llevó a dejar todo y reunir dinero para comprar el colectivo (vacío) y transformarlo en un motor home que no sólo quedó muy bien a nivel mecánico sino que también quedó pintoresco gracias al trabajo de todo el equipo. Lo pintaron de blanco y amarillo, con la inscripción "América en Bus" con simpáticas letras sobre los costados, le colocaron 12 cuchetas, un baño, una especie de living donde viajarán todos sentados y la posibilidad de desplegar, desde el techo, dos carpas. Todo eso se gestó en sólo tres meses.
Si bien tener un vehículo en condiciones para viajar era la base principal para emprender esta aventura, el segundo pilar era un proyecto que incluyera: logística, hoja de ruta, gastos, duración del viaje, y sobre todo buscar ‘aventureros’ que se sumaran a esta propuesta. El paso inicial fue publicar la idea en Facebook, y fueron los sanjuaninos los primeros en anotarse y quedar porque los interesados llegaron a ser 300 en total.
En ese momento Laura Cocinero (arquitecta) armaba su viaje de final de carrera junto con Verónica Aracena, compañera de estudios. ‘Nos enteramos de esta posibilidad y nos anotamos de inmediato, de hecho estuvimos entre las primeras inscriptas’. También Diego Gómez, licenciado en Comercio Internacional y amigo de Verónica fue seducido por la aventura y terminó siendo el tercer sanjuanino inscripto y aceptado.
Por otra parte, y sin conocer al resto, le tocó el turno a Gimena Rodríguez, a punto de recibirse de licenciada en Turismo. Los últimos en sumarse (diciembre último), fueron Celeste Barilari (Psicopedagoga), y Marco Mallamaci (músico y licenciado en Filosofía).
La noticia de esta propuesta generada por Pablo también llegó a Chile desde donde se sumaron Sebastián Valenzuela (Magister en Matemática), y Giovanna Morillo (traductora de inglés), quienes llegaron desde su país a San Juan hace algunos días para sumarse al equipo que luego viajó a Córdoba para partir desde allí.
En julio de 2013 fue la primera reunión en la que participaron todos los que habían pasado por un filtro previo teniendo en cuenta algunos aspectos personales que eran evaluados por los propulsores de la causa. Se reunieron en San Marcos Sierras para empezar a gestar la propuesta que pasaba por la compra del colectivo, que corrió por cuenta de Pablo, hacer las cuentas del viaje y afinar el lápiz entre todos. El primer depósito de dinero lo debieron hacer en octubre, fecha en la que cada uno aportó 300 dólares para el combustible, luego llegó el momento de arreglar el viejo bus, pintarlo, colocarle paneles solares (a cargo del resto de los integrantes), entre muchos otros preparativos que demandaron tiempo y dinero.
También tomaron todos los recaudos de seguridad necesarios para viajar, entre ellos póliza de seguro en toda Latinoamérica, botiquín médico, sistemas de comunicación en caso de emergencia y una línea telefónica por la cual podrán contactarse con familia, amigos y con quienes quieran.
Además, previamente, cada uno de los integrantes de este sueño que ya comenzó a hacerse realidad presentó certificado médico y otros requisitos que eran básicos para el iniciar el desafío.
Arte y cultura:
El viaje no tendrá como único objetivo conocer países y lugares con diferentes culturas e historias, sino que además la propuesta es llevar arte, música, danza y teatro a pueblos alejados de las grandes ciudades. Así es que los sanjuaninos se dedicaron a conseguir una pantalla y un proyector para llevar películas argentinas a esos sitios, también fueron asistidos por el Gobierno de San Juan con libros y ponchos sanjuaninos para dejar en algunas comunidades. Por supuesto que se suman los libros conseguidos por el resto del equipo. Dos de las sanjuaninas hacen acrobacia en tela, otra teatro, otro es músico, entre otras actividades que no sólo les permitirá mostrar en las comunidades sino también sobrevivir en este año de viaje.
La idea es visitar escuelas rurales, comunas o todos aquellos rincones olvidados para llevar un poco de cultura argentina.
Un viaje soñado que encaran estos jóvenes de entre 22 y 38 años, y que para ellos es el comienzo de muchos otros viajes por el mundo.