La elección
La elección
Comprar en viveros donde cuiden las plantas en condiciones idóneas de temperatura, riego, abono y luminosidad.
Para las plantas de flor hay que procurar que el porcentaje de flores abiertas no sea superior al 15 por ciento, y que los restantes capullos estén bien formados.
Para comprobar el buen enraizado de la planta, hay que observar si las raíces están bien adheridas a la maceta, no importa sean escasas ni excesivas.
Analizar el estado fitosanitario de la planta.
Lo ideal es una vez comprada, aclimatarla antes de depositarla en su emplazamiento definitivo. Para ello hay que colocarla en un sitio parecido al que vivía (de luz, temperatura y humedad) y paulatinamente variar estas condiciones hasta alcanzar los factores ambientales del lugar definitivo.
La luz
En general la mayoría de las plantas de interior prefieren sitios con buena luz, pero sin sol directo, por eso hay que tener cuidado con las que se coloquen cerca de ventanas. En estos casos se pueden proteger con persianas y cortinas durante los momentos del día en los que el sol es más fuerte.
Como dato es interesante saber que las plantas que necesiten más luz se pueden poner en las habitaciones orientadas al sur, y en las que dan al norte, vendrán mejor las que toleran menos intensidad luminosa.
La mayoría de las plantas de hojas coloreadas necesitan iluminación intensa para mantener su bello colorido, aunque sin sol directo.
Las plantas con flores decorativas se deben situar en lugares bien iluminados, de lo contrario no florecen o lo hacen débilmente.
Si la luz llega muy focalizada a la planta, conviene girarla de vez en cuando para que la luz le de en todas sus hojas y se desarrolle más equilibradamente.
Temperatura
Hay que tener cuidado con situar plantas delicadas al frío cerca de las ventanas en invierno, donde la temperatura puede disminuir mucho por la noche.
Hay que evitar las corrientes de aire frías o calientes que ingresan por las puertas y las ventanas abiertas.
La calefacción perjudica a las plantas porque seca el aire a su alrededor. Para mermarlo se debe pulverizar las hojas (no las flores) regularmente con agua no muy fría. Un buen recurso para mantener su humedad es poner la maceta sobre piedras o tacos de madera depositadas en una bandeja ancha con agua, procurando que el agua no toque a la maceta. También ayuda el agrupar varias plantas para que se cree un microclima entre ellas.
Riego
Verificar es que la maceta drena bien, es decir que sale el agua por los agujeros inferiores cuando se riega. Para conseguir un buen drenaje poner en el fondo de la maceta grava, trocitos de cerámica, arcilla expandida, etcétera.
Lo peor para las plantas de interior es el exceso de agua, ya que cuando se estanca dentro de la maceta pudre las raíces y la planta muere irremediablemente. En estas condiciones, los hongos que viven latentes en el suelo colonizan las raíces y el cuello (los síntomas por exceso de agua son variados pero uno de los más típicos es que las hojas se vuelvan amarillas).
Para calcular la cantidad de agua hay que mirar el aspecto de las hojas, de las flores y de la planta en general. Introducir el dedo en la tierra y comprobar si el sustrato está seco o húmedo.
La planta adulta debe regarse abundantemente con largos intervalos entre uno y otro riego; por el contrario, las plantas más jóvenes precisan menos cantidad pero a intervalos más cortos.
Durante el invierno regar poco y preferentemente con agua tibia.
Las plantas según el tipo requieren mucha agua, riego medio o poca agua. Consultar en el vivero el tipo de riego que precisa la que se compre.
Abono
Los sustratos en los que se cultivan las plantas de interior son pobres en nutrientes y el abonado o fertilización es fundamental para que crezcan y florezcan con vigor. Elegir el tipo de fertilizante que mejor se adapte a la planta.
Antes de empezar la floración se debe abonar (suele ser en primavera y nunca en invierno). Hacerlo con productos que contengan nitrógeno, fósforo y potasio. En el comercio hay abonos especiales para ‘plantas de flor’. Siempre regar la planta después de aplicar los fertilizantes.
Limpieza
En general, con los pulverizados de agua que se le hacen a las plantas de interior para aumentar la humedad es suficiente para limpiarlas, pero si están muy sucias las hojas emplear un paño humedecido en agua no muy fría después de haber quitado el polvo. Hay algunas plantas que poseen una especie de pelusa que recubre sus hojas, estas especies se limpian con un pincel suave (de bricolaje).
Cambio de maceta
Es preciso reemplazar la maceta cada 1 o 2 años por un poco más grande. Como norma general, la época más conveniente para el cambio de maceta es la primavera. En aquellas plantas grandes, cuyo tamaño hace complicado el trasplante se puede cambiar la tierra de la capa superior por sustrato nuevo.
Usar compost o turba mezclada como sustrato. Luego del trasplante regarla y dejarla en un lugar sin luz excesiva ni temperatura alta.