Lo que comenzó como un encuentro privado terminó en una escena tan insólita como vergonzosa en una vivienda del barrio Ejército Argentino, en Santiago del Estero. Una pareja de ancianos debió desembolsar $20.000 para calmar el enojo de una trabajadora sexual, luego de que su hijo y dos amigos admitieran estar “secos” tras haber usufructuado sus servicios.

De acuerdo a las actuaciones policiales, el episodio ocurrió pasada la medianoche, cuando un hombre de unos 30 años recibió en su casa a una mujer que se dedica al trabajo sexual, oriunda del barrio Reconquista. El acuerdo inicial era por un encuentro privado, que comenzó sin inconvenientes.

Sin embargo, el anfitrión decidió sumar a dos amigos a la velada. En un primer momento, la mujer se negó, pero ante la insistencia y la promesa de una ganancia mayor, aceptó continuar.

El problema estalló minutos después, cuando, tras besos y arrumacos, los tres hombres confesaron no contar con dinero para pagar. La reacción de la trabajadora fue inmediata y cargada de insultos, negándose a retirarse del lugar sin cobrar lo acordado.

Los gritos alertaron a un vecino, que dio aviso a la policía. Al llegar los patrulleros, la escena quedó expuesta ante otros vecinos que observaban desde sus casas. Quienes abrieron la puerta fueron los padres del joven, ambos mayores de 80 años, visiblemente avergonzados por la situación.

Mientras la mujer descargaba su bronca verbal y los uniformados intentaban mediar, los ancianos se retiraron a una habitación, reunieron sus ahorros y lograron juntar $20.000, suma que fue entregada para poner fin al conflicto.

Con el dinero en mano, la trabajadora sexual se retiró acompañada por la policía. Así, lo que había comenzado como una noche de placer terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla para los dueños de casa.