La escena ocurrió en el barrio San Jorge de la localidad de Rosario de Lerma, una ciudad ubicada a 33 km de la capital salteña. Eran las cinco de la madrugada. En ese ambiente de calma aparente, se ocultaba un insólito caso de violencia sexual. Bastó para que un vecino se cruzara por el frente de la casa para que saliera a la luz un hecho aberrante: un hombre estaba abusando de una anciana. Pero el cuadro era peor: se trataba de un hijo que vejaba a su madre.

 

El hombre tiene 64 años y la mujer tiene 95. El vecino observó la secuencia desde la ventana de la vivienda. Algo le había llamado la atención. El hijo estaba encima de la mujer, y había movimientos raros. Bastó poco para que se diera cuenta de la situación de abuso.

 

Según informó el diario El Tribuno, la anciana dormía mientras era sometida sexualmente. No hubo alertas, pedidos de ayuda, voces o llantos.

 

El vecino dio aviso rápidamente a la persona que cuida a la mujer del hecho, quien luego se comunicó con la familia de la víctima. La nieta fue quien se movilizó a la comisaría 14 de Rosario de Lerma para radicar la denuncia.

 

A raíz de esa denuncia, los policías fueron hasta la casa de la víctima. El abusador intentó escapar, pero terminó detenido.

 

La Fiscalía Penal de Delitos contra la Integridad Sexual, a cargo de María Cecilia Flores Toranzos, instruyó que el acusado permanezca detenido y ordenó atención psicológica y profesional a la mujer.

 

El examen médico de la anciana concluyó que hubo coito, por lo que la causa se caratuló inicialmente como abuso con acceso carnal, delito que sería agravado por el vínculo y la convivencia.

 

El acusado contaba con antecedentes penales por abuso sexual, violencia callejera y otros delitos, según indicaron fuentes locales al medio salteño.